domingo, 17 de mayo de 2009

Impunidad que no se desmiente

Como si la realidad se enneciara en confirmar las declaraciones del expresidente mexicano Miguel de la Madrid, en el sentido de que la impunidad es una característica necesaria para el funcionamiento del aparato político de este país, el Sábado 16 de mayo un comando armado toma una cárcel en Zacatecas y se lleva tranquilamente a 53 presos.
Después de que Miguel de la Madrid tuvo que autodenigrarse para evitar la furia de Carlos Salinas de Gortari, aduciendo una suerte de demencia senil, la realidad del país nos demuestra la certeza de sus palabras cuando nos enteramos que un comando de 80 hombres armados puede desplazarse a bordo de 17 camionetas sin que nadie, ni siquiera el ejército, los note y trate de detenerlos. Incluso contaron con el apoyo de un helicóptero que ni la fuerza aérea ni las autoridades de aviación civil pudieron o quisieron detectar.
Tratemos de ser amables con el ejército y las policías que pudieron encontrar de pronto al comando, supongamos que fueron ingenuos y que los dejaron continuar porque llevaban uniformes e insignias de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Esto no hace sino reforzar las declaraciones del expresidente: si eres o aparentas ser un miembro de la AFI, estás exento de revisiones y de las vejaciones a las que estamos sujetos el resto de los mexicanos cuando recorremos el país por carretera. Claro, dije tratando de ser amables. Porque también son enteramente posibles los escenarios en los que los retenes del ejército y las policía que los encontraron estuvieran en complicidad con el comando armando; o que efectivamente se tratara de elementos de la Agencia Federal de Investigaciones del gobierno federal.
Para los que pasamos los setentas y los ochentas en barrios marginados, con trabajos en zonas fabriles como Naucalpan o Tlalnepantla, no suena nada descabellado que los otrora agentes judiciales (“judas”, en la jerga popular) ejerzan la delincuencia de manera ocasional o cotidiana. Asaltos, secuestros exprés, acusaciones falsas, violaciones y homicidios conformaban parte de las actividades y del poder de estos individuos. Gran cantidad de aguinaldos de los obreros terminaban en los bolsillos de estos esforzados protectores de la comunidad. Ni siquiera los más duros de las bandas punks o de las pandillas de barrio se atrevían a tocarlos. Mucho menos que un ciudadano común de estas zonas se atreviera a acusarlos legalmente; pocos procesos contra ellos prosperaban, porque los “perjudiciales” (otro mote con que los conocía el pueblo) gozaban de una casi completa impunidad, que solo se rompía cuando tocaban a un miembro de las clases privilegiadas, a alguien con conexiones en la política, o no repartían el botín con sus jefes y comandantes.
Los tiempos han cambiado y ya no se llaman “judiciales”, sino AFIs en el caso federal; y ahora les piden cierto nivel académico (en el país con el nivel escolar más bajo de le OCDE). Sin embargo, no es infrecuente que estos nuevos agentes aparezcan protagonizando delitos como el secuestro del hijo del acaudalado empresario Martí, o en la nómina del crimen organizado. Basta leer los periódicos para corroborarlo; y no solo La Jornada, que los panistas califican de “izquierdista”, sino cualquiera, incluso los especializados en la nota roja.
Parafraseando a nuestro Eliot Ness tercermundista en su desplante de desprecio hacía las leyes electorales, “haiga sido como haiga sido” que el nutrido comando armado logró cruzar retenes y tomar la prisión, el factor común en todos los escenarios posibles es la impunidad y el fuero de facto que gozan los miembros de la Agencia Federal de Investigaciones. Así es difícil minusvalorar las declaraciones de Miguel de la Madrid.

martes, 5 de mayo de 2009

Influenza y Poder en México

Como una consecuencia lógica de la gravedad del asunto y del indeciso manejo de la información por parte de las autoridades correspondientes, el brote de influenza ha pasado a dominar la escena en el país. Así como el gobierno nos informó de súbito que estábamos en epidemia, también la gente cambio sus temas por el brote y las medidas restrictivas para detenerlo; tanto en los medios masivos de difusión, como en la calle y en Internet. En este último medio aparecieron los mensajes masivos (spam) que contenían desde recomendaciones para otros tipos de influenza, hasta las alertas contra conspiraciones y bioterrorismo; así como sus posiciones opuestas.

Ciertamente, la influenza sirvió para distraernos de otros temas como la pandemia de violencia desatada por la "guerra contra el narcotráfico", y el repunte que con motivo de la debacle financiera en EE UU, tuvo la crisis económica que desde hace décadas padecemos los mexicanos.

¿Algo nuevo en esta emergencia? No mucho.
  • Personal de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que avisaron con tiempo del problema, pero que nuestro gobierno no se inmutó mucho por ello.
  • En lugar de que la información fluyera de manera paulatina, las autoridades trataron de ocultar y de desestimar el tema hasta que fue imposible y entonces armaron una conferencia de prensa para tomar medidas que sonaron drásticas y detonaron la alarma entre la población.
Y para regocijo de los aficionados a la auto-superación, la crisis de la influenza fue una oportunidad que algunos aprovecharon. No solo los laboratorios que han visto incrementado sus pedidos de antivirales, sino incluso las tiendas de autoservicio. Hace unos meses ni los analistas ni las mismas empresas veían un escenario exitoso en el corto plazo, básicamente como consecuencia del “catarrito” calderoniano que le dio al país el año pasado. Sin embargo, gracias a la confusión generada por la información que de manera desordenada proporcionaba la Secretaría de Salud, la gente empezó a prever un escenario en el que toda la actividad económica se detuviera y entráramos en una cuarentena masiva; luego, la gente se abalanzó sobre las tiendas para tener lo suficiente en caso de que semejante cosa ocurriera. Información off the record, pero confiable, nos dice que el 30 de abril a las cinco de la tarde, todas las cadenas de autoservicio habían cumplido sus metas de venta.

En cambio, están los restauranteros que en el colmo del cinismo, declaran abiertamente que ellos no pagan los salarios de sus trabajadores, sino que son los comensales quienes proveen la mayor parte de sus ingresos mediante las propinas. En lugar de asumir su responsabilidad patronal, protestan porque el gobierno impide que la gente se reúna en sus espacios cerrados a incrementar la posibilidad de contagio de influenza.

La COPARMEX de plano propuso acatar la suspensión de actividades emitida por el gobierno federal, pero sin goce de sueldo para los trabajadores; o bien, a cuenta de vacaciones. Ahora resulta que ni la economía nacional ni los exitosos empresarios mexicanos pueden soportar una contingencia de una semana. Para efectos prácticos, la suspensión propuesta por el estado es un paro técnico. Lo mejor de la nota es que los empresarios no tienen que reconocer que sus empresas están mal sino que la culpa es de la influenza o del gobierno por decretar la suspensión de actividades. Seguramente, muchos de ellos suspiraron descansando su alma cuando estaban a punto de iniciar paros técnicos (con las consecuencias que para la imagen financiera de la empresa conlleva esta decisión), y el gobierno les permite bajar sus costos, enviando a sus empleados a casa sin dinero.

El secretario de trabajo, Lozano, simplemente se hizo a un lado y dijo que cada empresa lo viera según su propio contrato colectivo (y como los meseros de lso restaurantes y los empacadores de las tiendas de autoservicio no llegan ni a relación laboral). La COPARMEX invocó tramposamente el articulo 42 de la Ley Federal del Trabajo, que permite a los patrones suspender de manera temporal la relación laboral sin obligación de pagar sueldos, pero en caso de enfermedad contagiosa el trabajador, no de personas ajenas. Bueno, queda claro que en los gobiernos panistas la prioridad de la Secretaría del Trabajo es la protección de los patrones.

Otro que quiere aprovechar la oportunidad es el presidente constitucional, Felipe Calderón. Frente a la evidente incapacidad de su Secretario de Salud para ofrecer declaraciones congruentes, él ha quitado empowerment a su empleado para hacer declaraciones de manera directa. Bueno, quizás esto tenga que ver también con la agilidad mostrada frente al brote de influenza, la semana pasada por Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del D.F. (otro que aprovechó la crisis para promocionarse). El caso es que Felipe Calderón ofreció una entrevista a la televisora Canal 11 (del Instituto Politécnico Nacional, y dirigida por quien se dice “amigo personal del presidente”) tratando de aminorar el impacto de las revelaciones de la OMS en el sentido de que el gobierno mexicano no había tomado con la seriedad debida los avisos de esta organización. Adicionalmente, ayer la televisión nos mostró un spot en el que Caderón, triunfal y alegre, informa de los resultados de las medidas que se tomaron frente al brote de influenza. Independientemente de la información ofrecida por él, era notoria su actitud jovial y desprovista de cualquier condescendencia con los muertos y sus familiares y de la gravedad que uno esperaría del jefe de estado de un país en emergencia sanitaria.

Si bien, la doctrina de superación personal dice que cada crisis es una oportunidad, no creo que los trabajadores sin sueldo o que gastaron encerrados en casa sus vacaciones, lo vean así. Prefiero recordar al maestro Karel Kosík (1926-2003), quien en su majestuosa obra “Dialectica de lo Concreto” nos dice que (resumo de memoria): si bien para el ser humano común la realidad se nos presenta de una forma oculta y debemos realizar un trabajo de análisis para conocerla, para los poderosos no hay nada oculto ni misterioso en el absurdo aparente, porque ellos son los que establecen los parámetros de la realidad.

Francamente, me suena descabellado que alguien haya iniciado de manera voluntaria esta epidemia; pero no es gratuito que los beneficiados de la influenza pertenezcan a las clases que controlan este país: Wal-Mart, los laboratorios, Calderón y otros pocos más tienen el poder de decidir cómo es que las crisis van a afectar a México y a ellos.

sábado, 14 de marzo de 2009

Tres Aniversarios Tres

Sabedores, aunque lo disfracemos, de que nuestra existencia sobre el planeta no está asegurada más allá del momento presente, los seres humanos buscamos cerrar ciclos de de tiempo muy cortos, más cortos que nuestras vidas. Nos da la ilusión de trascender a algo; si no tengo la certeza de estar aquí la próxima vez que nazca un bebé de mi sangre o que se publique un libro crucial para mi entorno, entonces voy a celebrar los cumpleaños de mis hijos, y los aniversarios de “Cien Años de Soledad” y de “La Región Más Transparente del Aire”.
Así rememoramos, celebramos o lamentamos el cumplimiento de los ciclos anuales, quinquenales y demás de los hechos que nos importan. En este año tocan varios, y su servidor, recién tocado por la muerte, ha decidido entrarle a esta suerte de añoranza del presente.
1. Este año, el 13 de marzo se cumplen 20 años de la invención del word wide web, más conocida como la web y equivocadamente por muchos como Internet. Ésta última es una red mundial que interconecta muchas redes valiéndose de varias tecnologías de comunicaciones. En cambio, la word wide web es el constructo humano que permite, sin gran ocupación de las redes, la consulta sencilla y amigable de información almacenada en computadoras diferentes a la del usuario. Si bien se trata de un desarrollo notable por su capacidad de aprovechar el potencial de las redes aún para usuarios sin gran cultura informática, su impacto no viene de las especificaciones que permiten la existencia de hipertexto y la hiperligas, sino de una decisión responsable y generosa tanto de los autores como de la institución que patrocinó los trabajos. Ni los creadores, Tim Barners-Lee y Robert Caillau, ni el Laboratorio Europeo de Física Nuclear (CERN), se reservaron los derechos de la invención; la pusieron a disponibilidad de los demás para su desarrollo y explotación. Queda elucubrar que hubiera pasado si los inventoreshubieran patentado y registrado el hipertexto. Lo que hoy en día es claro es que no concebimos las computadoras personales sin navegador que me permite viajar por la Internet dando clicks sobre las hiperligas. Cuando mis colegas se desgarran las vestiduras defendiendo los derechos de autor no de pequeños desarrolladores de software, sino de los gigantes de la industria como Microsoft, entro a Internet y agradezco los creadores de la triple W por su visión menos mercantilista.
2. Más temprano en el año, pero menos viejo el hecho, el Primero de enero se cumplieron quince años del alzamiento zapatista en México. Tuve la tentación de escribir en la línea anterior “en el Sureste de”, pero la verdad es que el movimiento sacudió a todo el país y no únicamente a un conjunto de municipios chiapanecos. Los combates entre el EZLN y las fuerzas del gobierno tuvieron lugar en Chiapas, pero también hubo atentados atribuidos a simpatizantes zapatistas en otras zonas, y los retenes del ejército oficial se multiplicaron por todo el país. Relaciono el levantamiento indígena con la word wide web porque en medio de los muertos, un funcionario del gobierno (cuyo nombre no importa mucho) dijo que tan solo se trataba de “una guerra en Internet”. La declaración estaba motivada por el amplio apoyo que la rebelión consiguió en Europa y en el norte de América mediante el uso extensivo de Internet. Cuando el ya decadente líder obrero oficialista Fidel Velázquez pidió que exterminaran a los hermanos de clase de sus huestes obreras, estoy seguro que solo hacía público lo que muchos en el gobierno y en la derecha pensaban; no dudo que incluso lo hayan planeado e iniciado (la ofensiva de Zedillo en febrero de 1995 lo demuestra). El hecho de que nunca se haya emprendido un aplastamiento brutal contra el movimiento zapatista tiene que ver con esa solidaridad que se generó en el exterior a través del ciberespacio y que ponía en un sitio de mucha visibilidad al gobierno mexicano. Ya no podía llegar el ejército y asesinar a cientos de civiles como en los sesentas y setentas, estaba a la vista de los países más influyentes del planeta. La famosa globalización había alcanzado a la dictadura perfecta, y había sido aprovechada de manera nada “globalifóbica” (qué palabreja) por los indígenas mexicanos.
3. Por estas fechas se cumplen 10 años de la última huelga estudiantil en la Universidad Nacional Autónoma de México, una huelga que enarbolaba la misma bandera que la de 1987, pero que estuvo marcada por la falta de capacidad de negociación de ambos bandos. Por un lado estaban los radicalizados integrantes el Consejo General de Huelga (CGH), que más movidos por ese rencor social que pervive en el inconsciente colectivo de los mexicanos desposeídos, y amenazados por perder la única manera legal de movilidad social, estallaron un movimiento que no pudo vincularse con el resto de la sociedad civil. Por el otro lado, ya no estaba un político hábil, aunque quizás perverso, como Jorge Carpizo, sino un representante de la derecha universitaria más intransigente y totalitaria. Torpe y abiertamente dependiente del gobierno federal, sumió a la universidad en un año de huelga con clases de mentiritas, despilfarrando el precario presupuesto en la organización de unas clases extramuros, limitadas y sin valor académico; y en las facturas de una campaña mediática feroz contra los integrantes del CGH. Semejante combinación, aunada a la ola represiva del gobierno, terminó con una imagen atroz: la policía militar entrando de nuevo a Ciudad Universitaria, apresando jóvenes que estaban reunidos en una asamblea en el Auditorio Ernesto Che Guevara, de la Facultad de Filosofía y Letras; los medios masivos de difusión difundiendo en directo la acción militar con un locutor que se escandalizaba del hallazgo de una maceta con una planta de marihuana que, una vez secada, no alcanzaría para un cigarro decente, y hacía pública su ignorancia al preguntar insistentemente a un policía si un artefacto enfrente de ellos era un arma. Molesto, el militar le respondió: “es un taladro”. El saldo es negativo pero alentador: se destruyó la posibilidad de un movimiento universitario, se perdió la posibilidad de discutir los problemas de la UNAM (que van más allá de las cuotas), pero la mejor universidad de habla hispana sigue siendo gratuita.
Aniversarios que oponen la aportación más importante en tecnología de información de los años recientes a las prácticas depredatorias de los monopolios; que enfrentan la supuesta ignorancia e incivilización de los indígenas contra su hábil uso de la globalización y de la Internet para evitar su aniquilamiento; que acercan también los opuestos en una huelga inútilmente larga, pero que sirvió para recordarnos, a pesar de la cantaleta de los medios contra la UNAM, sus estudiantes y sus ideas, que la mejor universidad de Iberoamérica no necesita seleccionar a sus alumnos de entre las clases más pudientes. No hizo falta el incremento en las cuotas para que la UNAM rebasara a las mejores instituciones privadas.
Son aniversarios que no debemos olvidar, en especial porque sus causas y sus efectos persisten el día de hoy y reclaman nuestra acción para asegurar que todos tengamos acceso a la tecnología, a la educación y a una vida digna.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Marihuana y derechización

Las recientes propuestas anunciadas por el PRD, a nivel Asamblea del Distrito Federal y del Senado de la República, para la legalización de la marihuana, han ocasionado una serie de reacciones que solo me confirman que vivimos en una sociedad cada vez más derechizada. Entendí sin mayor problema la oposición del PAN y de los grupos conservadores, pues parte de su ideología está basada en el control de los individuos, aún en el ámbito de su propia intimidad, del uso de su propio cuerpo. Son las mismas corrientes que antes, y quizás ahora, consideraban delitos la homosexualidad o el coito anal; éste último, aún dentro de un matrimonio heterosexual.
La posición del gobierno de derecha es muy pragmática y su alcance es muy interesante, pues para que una persona no vaya a la cárcel por consumir marihuana, debe declararse adicto. Fieles a su adoración sistemática de lo gringo, la propuesta de Calderón solo copia esquemas estadounidenses, retomando la propuesta de su antecesor, Vicente Fox, el de los chistes involuntarios.
Respecto de la propuesta anunciada para la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el jefe de gobierno actúa en consecuencia con sus ideas conservadoras. Qué tenga ese puesto en virtud de haber sido el candidato del “partido de izquierda” es una cosa, que él cambie su ideario es otra. Militante priísta en los años de Salinas de Gortari, promovió la asesoría del ex alcalde conservador de Nueva York, Rudolph Guliani, para la aplicación en la Ciudad de México del programa “Tolerancia Cero” que se enfoca a atacar a los pobres, sean delincuentes o sospechosos de serlo. No hay que olvidar que durante la período de Guliani en la ciudad de la manzana, se rompió record en la violación de los derechos humanos; los casos más atroces difundidos por la prensa fueron el asesinato de un negro con tan sólo catorce balazos por sacar de manera “sospechosa” su cartera, y la violación con macanas de policías de varios salvadoreños indocumentados en las mismas oficinas de la policía. La ideología de Marcelo Erbrad ha quedado bien manifiesta con hechos como la vejación y el homicidio masivos de jóvenes en el operativo “News Divine”. Por estas razones, era obvio que se iba a manifestar en contra.
Un poco extraña para la izquierdista bandera que enarbolan, pero explicable desde la perspectiva inmediatista y electorera, es la posición de Izquierda Unida que por joder a “Los Chuchos” se opuso a la propuesta. El problema de la propuesta de Victor Hugo Círigo, asambleísta por el PRD y miembro de Nueva Izquierda es que utiliza argumentos equivocados. Por una parte, dice que la legalización golpearía las finanzas del narcotráfico. Claro que no sería así, simplemente se les quita una línea de negocio, en el mejor de los casos se les reduce el espacio de rentabilidad, que si bien sería un beneficio, no justifica plenamente legalizar la marihuana. También dice que reduciría su consumo; si bien esto es posible, no hay garantía de que así sea. Hay razones más importantes, pero las desconoce o prefiero evitarlas.
Y luego Rene Arce, de la misma corriente de Círigo ha anunciado una propuesta en el mismo sentido pero con algunas variantes. En la primera están prohibidas la importación y la exportación de la yerba; en la segunda, el gobierno puede llevar a cabo estas actividades. En la primera hay límites para el consumo. La segunda parece chiste: obliga a los consumidores a tramitar una credencial que se use para la compra de la droga. Me recuerda las credenciales de cartoncillo que vendían cerca de la prepa y que identificaban al portador como “consumidor autorizado”, “adicto” o de plano “pacheco”. En esto coincide con la propuesta foxista, hoy resucitada por Calderón. Si alguien quiere fumar yesca, debe colgarse su etiqueta de drogadicto. Confío que esto no se vaya a extender al alcohol y cada Sábado tenga que mostrar mi credencial de “Adicto al Vino Tinto” para mis compras semanales de “Casillero del Diablo”.
Tanto Calderón (Fox) como Arce buscan un esquema similar al que el gobierno mormón de Provo, Utah (EE UU) utiliza para el alcohol, en el que el gobierno es el único proveedor autorizado y para beber en un bar, se debe ser “socio”; es decir susceptible de ser auditado por el consumo. Siento escalofríos sólo de recordar los kilómetros y kilómetros sin una licorería y decenas de tiendas de armas.
Ya que el PRD, y hasta los de Nueva Izquierda, que tanto se creen su nombre, se ubican de ese lado del espectro político, juguemos a colocar los posicionamientos en torno a la legalización de la marihuana en una recta de izquierda a derecha. Muy cerca del centro, tantito a la derecha está la propuesta anunciada en la Asamblea del D.F. A la derecha porque los argumentos son además de débiles, del lado conservador: legalizarla para que no la fumen. Un tufo moralista como el la iglesia católica que decía a la juventud que dios nos había dado libre albedrío y un cuerpo maravilloso, para que no usaran ese cuerpo. Arce se va más hacía la derecha y propone etiquetar a los consumidores, lo que permitiría no solo controlar la comercialización de la marihuana, sino también a los usuarios. ¡Qué bueno que estos políticos no defendieron la liberación sexual de los setentas!
Y más a la derecha están el PRI, el PAN, la iglesia protectora de pederastas y personajes entrevistados por Proceso hace unas semanas. En el artículo “Si se legalizara ..” publicado por la prestigiada revista, se entrevista a varios personajes que, salvo Círigo, coinciden en que la cannabis debe permanecer en la ilegalidad. Uno de los personajes ostenta un título en psiquiatría y entre sus trabajos más relevantes está el de Director de un penal donde los presos son vigilados continuamente y tienen prohibido masturbarse, el Penal de la Palma o “Almoloya”.
También entrevistan a una chica que afirma, sin citar fuentes, que está demostrado científicamente que la marihuana destruye neuronas. Con las reservas de no tener la fuente “científica” de tal afirmación, dudo que la yesca mate más células cerebrales que los inhalantes volátiles como el limpiador de computadoras, el tíner o el pegamento de contacto, tan de moda hoy en los estudiantes de secundarias particulares. Incluso, dudo seriamente que al menos inhabilite más áreas del cerebro que una rutina de cuatro horas de televisión por día, tiempo promedio que pasa un mexicano frente a la otrora caja idiota, hoy secretaría de educación en funciones.
A final del día nadie, ni los “izquierdistas” ni los defensores del individuo acceden a un argumento central: el derecho del ser humano a decidir sobre su propio cuerpo. Esta idea ya fue manejada por los partidarios de la legalización de las drogas blandas en los años setentas, pero ahora es rehuída por los políticos pues, además de la libertad para consumir vino tinto o marihuana, abre la puerta a otros movimientos liberadores del individuo: el derecho al aborto, al libre ejercicio de la sexualidad, a elegir la profesión a la que nos dedicaremos; en suma, a la libre elección y construcción de nuestras vidas. Algo que se repite mucho en los libros de autosuperación pero que en la práctica es abominado por la clase política.
En pleno siglo XXI, esta idea es calificada como libertinaje y degradación moral por el establishment, al que se ha incorporado cómodamente la “izquierda”. Pareciera que no hubieran pasado casi ciento cincuenta años de que un indio oaxaqueño definiera con precisión jurídica el límite de la libertad individual: “el derecho al respeto ajeno es la paz”. O más coloquialmente: mi libertad termina donde empieza la tuya, y ambas libertades miden lo mismo.
Todo lo contrario, estamos en un proceso de derechización que restringe día a día las libertades del individuo: el ejército en las calles, etiquetamiento de los seres para ejercer su libertad (violada, si quieres abortar; adicto, si quieres fumar; pobre, si quieres estudiar). Solo el excandidato presidencial del PAN, Fernández de Ceballos, lucha por la libertad de los que gustan de generar monóxido de carbono y alquitrán para arrojarlo a los sentidos de los que pretenden degustar su comida mientras ellos fuman.

sábado, 25 de octubre de 2008

Legalización de la Marihuana

"Cuni cuni, cantaba la rana
Y echaba las coplas de la marihuana"
(Canción tradicional mexicana)

Seguramente como una medida para recuperar la atención, después de protagonizar sendas y encarnizadas luchas intestinas por el control de sus respectivos partidos, miembros de las corrientes vencedoras han planteado la legalización de la marihuana. Primero el Partido Social Democrata, que dejo el nombre de Alternativa, hizo una declaración en este sentido y logró cierta atención de los medios.
Quien sí consiguió más reflectores fue Víctor Hugo Círigo, asambleísta del D.F. por el PRD que el 14 de octubre propuso que la Asamblea aprobara reformas a la Ley General de Salud que permitieran el uso de la mariguana, desde su siembra, consumo y transporte, hasta la existencia de negocios donde pueda ser vendida, así como el fomento de su aplicación en tratamientos terapéuticos. Si el pleno llegara a aprobar la propuesta, ésta deberá ser llevada al Congreso de la Unión pues es la única instancia del gobierno con atribuciones para modificar la Ley General de Salud. Si bien la mayoría perredista en la Asamblea Legislativa del D.F. hace imaginable que en esta instancia se apruebe la propuesta, las posibilidades se reducen de manera abrupta en las cámaras de diputados y senadores. ¿De veras cree el asambleísta que el PRI y el PAN, tan beneficiados por la ilegalidad de esta yerba, tanto por el narcotráfico como por la supuesta guerra en contra de él, van a permitir que este vegetal se legalice?
Quizás pueda aportar algo a la respuesta el hecho de que Víctor Hugo Círigo es miembro de la corriente Nueva Izquierda o “Los Chuchos” que hoy ha tomado el control del PRD. Este grupo se formó con los ex miembros de un partido (PST primero y PFCRN al final) creado por el inefable Luis Echeverría Álvarez en los años setentas para contrarrestar la fuerza del naciente Partido Mexicano de los Trabajadores. Es la misma corriente que propuso y aprobó las alianzas del partido de “izquierda” con el PAN y el PRI.
El argumento central del asambleísta respondía a la tozudez con que el gobierno federal insiste en utilizar únicamente la violencia para atacar al narcotráfico, sin buscar golpear su estructura financiera. Círigo afirma que de aprobarse la propuesta “se les pegaría en sus ganancias” y muchos reporteros tradujeron esto libremente como que se atacarían las finanzas del narcotráfico. En todo caso, se les quitaría una línea de negocio a estos emprendedores; sus finanzas se sostendrán en tanto el gobierno no ataque a sus empresas de lavado de dinero, cosa que vemos muy lejana e inexplicable (o explicable en demasía).
Apenas se había anunciado la presentación de la propuesta cuando las voces más progresistas del país como el PRI, la Iglesia Católica y sus voceros oficiosos en los medios de difusión masiva (televisión, radio y periódicos) desgarraban sus vestiduras ante un simple anuncio. Dentro del PRD, tanto la corriente rival (Izquierda Unida) como el Jefe de Gobierno del D.F. se manifestaron en contra, coincidiendo en sus argumentos con el PRI y el PAN; que la legalización no iba a disminuir el consumo sino a aumentarlo. Probablemente Izquierda Unida lo hizo como una manera de golpear a su enemigo interno y por otra parte evitando arriesgar su escaso capital político en una guerra mediática contra los conservadores. De Marcelo Ebrard no extrañó su posición, pues siempre se ha manifestado partidario de la onda policial.
Lo grave del asunto es que entre ese mar de declaraciones tanto de oportunistas como de conservadores, no supimos de información confiable proveniente de investigadores y de expertos. Los locutores y reportes, sempiternos faltos de conocimientos, solo divulgaban mitos e imprecisiones. Incluso, hubo uno que entrevistó a un perredista y le preguntaba por qué ahora sí estaban de acuerdo con lo que anteriormente había propuesto el pintoresco Vicente Fox. Fox jamás propuso legalizar la marihuana, sino solo despenalizar el portar de cantidades pequeñas para el propio consumo con la condición de que el portador se declarara “adicto”. La iniciativa se aprobó pero fue vetada por el propio Fox cuando el gobierno gringo le reclamó “legalizar el consumo”. Conservadores con doble moral, los gringos tienen este esquema en su territorio, pero ordenaron al abyecto Fox que no lo aplicara en México. Tan conservadora es esta iniciativa que Calderón la retomó hace apenas unos meses, para la desmemoria de nuestros locutores.
El problema con la iniciativa pro-gringa de Fox, retomada por Calderón es que exige que el consumidor recreativo de marihuana acepte la etiqueta de “adicto” para poder ejercer su hábito. Imaginemos que, tocamos madera, algo similar se aplicara al caso del alcohol; que todos los que acompañan su comida con un copa de vino tinto o que se toman tres tragos en la sesión del dominó los días Viernes, tuvieran que declararse adictos al alcohol para poder beber o comprar una botella y llevarla a su casa.
En lo personal no encuentro muchos motivos para mantener a la marihuana en la ilegalidad; quizás porque al no ser narcotraficante ni policía o militar vendedor de protección, ni político que viva del terror de los ciudadanos, no obtengo ningún beneficio de la prohibición. Tampoco me espanta su legalización cuando hay drogas más dañinas legalmente disponibles en casi todos los restaurantes (bueno, el tabaco ya no se permite en todos esos lugares, pero el panista Fernández de Ceballos ya está buscando revertir un poco esta situación para que mientras comamos un platillo exquisito, podamos gozar del humo del vecino). No conozco casos documentados de accidentes automovilísticos o crímenes ocasionados por el consumo exclusivo de la marihuana; cuando esta hierba se encuentra entre el menú del causante de un tragedia, va siempre acompañada de cantidades pantagruélicas de una droga legal, el alcohol.
No tengo noticia de estudios serios que indiquen que la marihuana es una droga más dañina que el alcohol y el tabaco. Quizás, como con el caso del petróleo, sería conveniente tener un foro con expertos que ilustraran a los congresistas y a nosotros sobre el asunto. Mientras, la marihuana se consume de cualquier modo y si alguien quiere fumarla tendrá que tratar necesariamente con narcomenudistas, que también venden cocaína, éxtasis, LSD y drogas más potentes y destructivas. Peor aún, contra las voces desinformadas (o desinformadoras) que afirman que el consumo de la marihuana está aumentando y que su legalización propulsaría más este fenómeno, está la triste realidad de que las drogas que han aumentado su incidencia entre nuestra juventud son la cocaína, las pastillas, y los inhalantes que se consiguen en cualquier tlapalería. Incluso el limpiador de computadoras está siendo utilizado por los estudiantes de secundaria de clase media para evadirse de vidas vacías.
¿Qué importa si la marihuana es ilegal mientras los adolescentes pueden comprar limpiador de computadoras en un supermercado? ¿A los que se desgarran las vestiduras con la propuesta oportunista de estos políticos, les preocuparía investigar la razón de que tantas personas usen drogas, legales e ilegales? ¿que jóvenes de todas las clase tenga que llenar sus vidas con psicotrópicos que van desde las caguamas hasta las drogas ilegales y las industriales? ¿O prefieren que las drogas sigan siendo utilizadas para llenar el vacío existencial, pero de manera ilegal para que el narcotráfico siga siendo la actividad más redituable de nuestra subdesarrollada economía?
La propuesta del PRD, si bien no ha sido lanzada con la idea de que se apruebe en el Congreso de la Unión, tampoco es tan radical como para imaginar que pronto la marihuana cosechará multitudes de adictos, que veremos gente fumándola en cada esquina. Tan solo proponen que se consuma en lugares cerrados, en los que no se venda alcohol ni se permita la entrada a menores de edad; prohíbe que se consuma en la calle y permite que se porten dosis personales, así como el cultivo en casa y, lo más importante, su uso medicinal.
Con la clara consciencia de que no se va a aprobar la iniciativa, vale comentar que en el caso hipotético de que así fuera, la legalización de esta hierba permitiría al gobierno controlar su mercadeo como suponemos que controla el alcohol y el tabaco. Adicionalmente, sería posible trasmutar las jugosas ganancias que actualmente le sacan los narcotraficantes en impuestos auditables, útiles para los rubros de la salud y la educación. El asunto de la adicción es más profundo y no depende de la legalidad o ilegalidad de una droga; así como tenemos conocidos que saben disfrutar un buen vino tinto sin emborracharse o un habano sin molestar al prójimo con el humo, también conocemos a otros que pueden probar una cerveza sin parar hasta llegar al nivel de inconsciencia o los que fuman con sus hijos a un lado.
La marihuana, como otras drogas, tiene usos recreativos y medicinales. El uso medicinal debe ser controlado por médicos. Por lo que toca al recreativo siempre queda el riesgo de que, al igual que con el alcohol y el tabaco, consumidores no educados fumen de más o se hagan adictos psicológicos. Esas políticas educativas que tanto necesitamos para reducir el abuso y las adicciones al alcohol y al tabaco, también serian necesarias en al caso hipotético de la legalización de la marihuana.
El tema de la adicción es más profundo y valdría la pena escuchar a expertos en el tema: psicólogos, psiquiatras, médicos, sociólogos; en lugar de la ignorancia evidente de los locutores y voceros de la mass media. Si tanto nos preocupan las adicciones (y no solo a la marihuana) cabría preguntarnos que clase de sociedad estamos construyendo que empuja a sus miembros a llenar sus vacías vidas con alcohol, tabaco, juego, televisión, Internet, relaciones destructivas y drogas ilegales. Qué clase de sociedad, en la que se valora más el poder económico que la sabiduría y en la que se aplaude la corrupción y el abuso, y se equipara la honestidad con la cobardía y la estupidez.
La marihuana fue legal en México, y en muchos países del mundo, hasta parte del siglo pasado. Obviamente, durante ese tiempo no se tuvieron noticias de narcotraficantes descabezando personas en pleitos por las rutas. Por lo que toca a su consumo como problema de salud pública era inexistente.
De tan tibia, la iniciativa ni siquiera manifiesta la razón primigenia para la legalización de las drogas que sí ha sido esgrimida en Europa: el derecho del ser humano a su propio cuerpo. El propio cuerpo es un área sobre la que, desde una perspectiva ética, no tiene autoridad el estado. Y eso abarca no solo el uso de sustancias psicotrópicas, sino el derecho a ejercer la sexualidad como cada quien desee. Para los que manejan el lugar común de la libertad que se transforma en libertinaje, el límite es preciso y fue enunciado de manera magistral hace más de 100 años por un indio mexicano: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Los cuatro pilares del narcotráfico

En las últimas semanas, frente a la embestida que el crimen organizado contra el estado, nuestra clase política ha hecho declaraciones y propuestas que van desde las bárbaras puntadas del PRI y del Partido Verde Ecologista (el único partido “ecológico” conservador que hay en el mundo) acerca de instaurar la pena de muerte hasta las oportunistas propuestas del Partido Social Demócrata y de la corriente Nueva Izquierda del PRD capitalino sobre la legalización de la marihuana.

Mientras tanto, los miembros del partido conservador (PAN) que ejercen el poder continúan con una guerra sin rumbo contra el narcotráfico que no ha reducido la oferta de drogas ilegales en EE UU ni en México, pero que sí ha recrudecido la violencia en nuestro país. Y cuando la sociedad se queja, nos dicen que esto va a durar todo el sexenio, que nos acostumbremos, y que no piensan renunciar.

Ante semejantes declaraciones, vale la pena explorar el fenómeno del narcotráfico. En un blog posterior trataremos el tema de la legalización de la marihuana.

El narcotráfico se apoya en cuatro pilares y la única forma de derrotarlo o al menos mitigar sus efectos es atacar esos cuatro pilares de manera simultánea. Nuestro gobierno se ha empañado en cambio en enfrentarlos precisamente por el flanco en que son más fuertes, la violencia. Por esta razón vale la pena revisar los cuatro aspectos de esta actividad ilícita.

La violencia.

Ciertamente el estado debe utilizar su poder coercitivo para contener las actividades del narcotráfico. Sin embargo, atacar únicamente este pilar es jugar el juego de los criminales y siempre termina en baños de sangre. Lo que está pasando en México ya pasó en Colombia y en Italia, aunque no con las dimensiones y brutalidad a las que nos han pedido que nos acostumbremos nuestras autoridades. Recordemos que los narcotraficantes no tienen nada que perder; desde el momento en que se enrolaron en esta actividad, dan por perdida su vida.

Adicionalmente, en nuestro país tenemos una simbiosis descarada entre los delincuentes y los cuerpos coercitivos del gobierno. Es emblemático que uno de los grupos más violentos de esta industria ilegal, “Los Zetas” se haya formado a partir de cuerpos de elite del ejército. Y a nadie le extraña que entre las bandas de delincuentes militen ex policías, policías en activo y hasta agentes del ministerio público.

Por desgracia, nuestro presidente ha decidido que la lucha contra estos negocios ilícitos se componga únicamente una guerra sin plan ante un enemigo evasivo y a la vez omnipresente, para obtener la fuerza política que sus dos predecesores obtuvieron de las urnas.

El poder financiero y económico.

El narcotráfico es eminentemente un negocio, por cierto uno de los pocos que ejecuta a carta cabal mantras de la administración moderna como el de Just-in-time. Sus operaciones buscan la obtención de dinero en grandes cantidades y de manera más rápida que los negocios legales; lo demás lo justifica en función de este objetivo. Por eso, golpear sus estructuras financieras es un arma efectiva y contundente en su contra. De hecho, la DEA tiene bloqueadas cuentas de muchas empresas mexicanas en EE UU y ha solicitado al gobierno mexicano que haga lo mismo con compañías establecidas en nuestro país sospechosas de lavar ganancias del narcotráfico.

Sin poder financiero, el narcotráfico pierde mucho de su poder y se vuelve poco atractivo. De manera inexplicable (o explicable en demasía), las autoridades mexicanas que prisa tienen en extraditar mexicanos no han hecho gran caso a estas peticiones; a menos que aprehender a una señora sin guardaespaldas en un restaurante haya colapsado las actividades del narco, pero sabemos que no ha sido así.

La pobreza.

Nuestro país tiene al segundo hombre más rico del mundo y a decenas de millones en la pobreza. Por nuestras calles pasean autos de lujo frente a familias que tienen que sobrevivir con menos de cien devaluados pesos diarios.

Mientras las posibilidades de acceder a un nivel de vida digno de manera legal sean ofensivamente despreciables (en su acepción estadística) para la mayoría de la población, el incorporarse a actividades ilícitas seguirá siendo atractivo. No importa si se trata del narcotráfico, los secuestros o la piratería. Hay más dinero que en un empleo, si es que lo consiguen.

La impunidad.

Asociado al punto anterior está el hecho de que es estadísticamente improbable que el culpable de un delito sea condenado en nuestro país. Por ejemplo, de cien homicidios, solo cinco llegan a tribunales. En el caso del narcotráfico, los locutores de la mass media nos hablan de cerca de 6,000 detenidos en este sexenio por los llamados delitos contra la salud (lo que implica 2 detenidos por cada muerto en el mismo período, vaya costo). .

La pregunta es cuántos de estos fueron procesados; y de ese pequeño número cuántos son condenados; y de esa otra irrisoria cantidad ¿cuántos realmente purgan su condena y no viven a cuerpo de rey continuando sus actividades delictivas dentro de la prisión? Policías corruptos, averiguaciones previas mal integradas, jueces benévolos y cárceles amables son algunas de las causas de que los delincuentes trabajen sin preocupaciones.

Combinando la pequeñísima probabilidad de acceder a un nivel de vida digno con la también diminuta posibilidad de ser condenado por ejercer el narcotráfico, se entiende la facilidad con que estos grupos pueden integrar sus filas con miles de desposeídos que ven en esto su única oportunidad de hacer dinero y gozar de la vida como los poderosos.

Por si fuera poco, cínicamente aplaudimos a los ladrones de cuello blanco y no nos extraña en absoluto que muchos de ellos jamás paguen por sus delitos. Ejemplos sobran: el Pemexgate y los hijastros de Vicente Fox.

Atacar solo uno de los sostenes del narcotráfico es hacerles el juego. Calderón cree que necesita del apoyo del ejército y de impactos mediáticos para sostener su presidencia y ha llevado al país a un baño de sangre que lejos debilitar al narcotráfico, lo ha hecho más violento. Su presidencia es un hecho jurídico y hasta el PRD lo sabe, ¿por qué continua con su campaña de legitimización tan a destiempo? No sabemos de crisis de oferta de drogas en EE UU, ¿verdad? Los narcotraficantes siguen cruzando sus mercancías mientras el país se vuelve más peligroso para el ciudadano común.

¿Por qué el gobierno federal no ataca los otros tres pilares del narcotráfico? Hay muchas respuestas posibles y las más de ellas son odiosas

URGENTE. Orden de aprehensión en contra de asesor de trabajadores

En el Estado de Chiapas se ha girado una orden de aprehensión en contra del asesor de trabajadores Rosalío Hernández Beltrán, acusándolo de despojo.

Ocurre que Rosalío Hernández asesora un sindicato y el movimiento fue reprimido a golpes por la policía estatal. Adicionalmente, se giraron órdenes de aprehensión en contra de trabajadores, de Rosalío Hernández y de uno de sus colaboradores. Varios trabajadores y un colaborador del asesor sindical fueron apresados y liberados después de varios días de cautiverio. Posteriormente, todas las órdenes de aprehensión no ejecutadas fueron desistidas, con excepción de la de Rosalío Hernández Beltrán.

El patrón, con el apoyo del gobernador del estado, dice que otorga el perdón de un delito no cometido a Rosalío Hernández, si él firma un documento en el que se compromete a no asesorar a trabajadores de este estado. Dado que semejante papel es contra derecho, el asesor de los trabajadores se ha negado a firmarlo y la orden de aprehensión está vigente.

Rosalío Hernández Beltrán fue fundador del Partido Mexicano de los Trabajadores, junto con Heberto Castillo, Demetrio Vallejo y Eduardo Valle. Ha asesorado a movimientos sindicales como el de Refrescos Pascual y Transportes Huerta. Fue diputado federal por el PRD y actualmente se dedica de tiempo completo a asesorar trabajadores. También ha escrito libros relacionados al tema sindical como "Los Patos y Otras Batallas" y las novelas históricas "Lombardo" y "Fidel".

Cabe mencionar que hace apenas unas semanas el mismo gobierno estatal reprimió a campesinos, hiriendo de bala a 20 personas y ejecutando con tiro de gracia a 3 de ellos que eran trasladados a un hospital. El chofer del vehículo que los llevaba también fue asesinado. No sabemos cuáles sean los límites del gobernador. Es urgente ponerle un alto para evitar que continúen los atropellos a la ley en Chiapas.