jueves, 29 de mayo de 2008

REPORTE DE VIAJE A OAXACA

La semana pasada tuve la fortuna de visitar la ciudad de Oaxaca por un asunto de la consultoría. Debido a nuestra ineluctable capacidad de descoordinación, no pudimos volar sino que llegamos a tan bella ciudad por autobús; eso sí, más cómodo que el avión. Tan mal quedó nuestro itinerario que teníamos que tomar el camión de regreso a la Ciudad de México al caer la tarde. Sumamos las seis horas y media de trayecto y me veo pasada la media noche buscando como llegar a mi pueblo. Así que preferí cambiar mi boleto para regresarme a la media noche de Oaxaca, dormitar en el autobús, y llegar a la otrora Ciudad de los Palacios con la luz del día. Además, este cambio me permitiría extender el alcance de mi viaje, pasando la tarde en el centro de Oaxaca.

Vaya que fue una decisión acertada: pude disfrutar una comida exquisita en "La Casa de la Abuela", mirando las plazas al amparo de sopa de guías, chapulines, mole negro, mezcal y café de olla. Después eché a andar por las plazas y el corredor turístico. En los pórtales estaba un plantón de la sección veintidós del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y algunos puestos de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, de grupos en contra de la reforma petrolera de Calderón, y hasta del Partido Comunista de México (Marxista Leninista) que trasnochadamente lucía una bandera con la efigie de José Stalin. El ambiente era divertido, sin la hediondez mencionada por los medios y sí con la oportunidad de adquirir videos sobre los movimientos sociales del sur del país. Por supuesto que además visité el Museo de los Pintores Oaxaqueños, el de Culturas y el de Arte Contemporáneo y gocé el corredor turístico librando varios grupos bastante numerosos de turistas gringos y europeos.

Una vez que el calor me venció y los museos cerraron, me senté en un restaurante de los pórtales para disfrutar el anochecer húmedo y ardiente. La plaza parecía una verbena con los vendedores de discos piratas por un lado y los sindicalistas del magisterio por otro. Lo mismo escuchaba canciones de protesta, que cumbias y pasito duranguense. Una cerveza helada reconciliaba mi pobre condición física con el clima cuando empecé a ser abordado por niños y jovencitas ofreciendo artesanías; demasiado tarde, ya había ejercido el presupuesto correspondiente en los puestos del corredor turístico. A todo decía que no de manera casi automática; y digo casi porque con frecuencia me distraía con la belleza de una oaxaqueña o de una turista cruzando la plaza. Este comportamiento se colapsó cuando un niño al que le había rechazado su oferta de collares me preguntó si le regalaba uno de los cacahuates que el mesero me había puesto de botana para que me diera más sed. Se los dí todos en una servilleta y mientras se alejaban él y su hermanito comiéndolos con peligro de atragantarse, empecé a ver las cosas desde una perspectiva más sistémica. Vino a mi mente mi queja inicial porque en el hotel no tenían Internet inalámbrico en las habitaciones, porque no conseguí conectarme al ciberespacio en ningún café o restaurante, así como la gran cantidad de pintas y de carteles exigiendo la libertad de los presos políticos y denunciando la represión ejercida por los gobiernos federal y local hace dos años.

El regreso no fue tan reparador como había planeado, pues en el trayecto mi sueño fue interrumpido dos veces. En la primera se prendieron las luces interiores del autobús y abrí los ojos para encontrarme con un policía de migración que me buscaba rasgos guatemaltecos. De inmediato puse mi cerebro a trabajar para recordar el nombre del presidente municipal de mi pueblo; no fuera a terminar mi viaje en un centro de detención para indocumentados. La segunda vez fue un joven soldado quién me despertó para amablemente obligarme a abrir mi maleta y el estuche de la laptop; y de esta manera, comprobar que entre mis calcetines sucios no llevaba marihuana ni alguna otra droga alucinante.

Oaxaca: espero verte pronto.

sábado, 17 de mayo de 2008

De acciones gratuitas e inútiles

DE ACCIONES GRATUITAS E INÚTILES

  1. En una acción eminentemente mediática, el gobierno colombiano envío a la INTERPOL la computadora que, según el ejército colombiano, pertenecía a Reyes, líder de las FARC a cargo de las negociaciones para liberar a los rehenes que a causa de una estrategia equivocada mantiene este grupo insurgente en su poder. Si bien la INTERPOL certificó, con la autoridad que le da ser policía y no un grupo de expertos en computación, que los archivos de la laptop de marras no han sido alterados, no se atrevió afirmar que esta información hubiera sido efectivamente escrita o desarrollada por el guerrillero. Por supuesto que esto último es imposible de probar toda vez que el supuesto dueño fue muerto y son sus asesinos los que afirman que era su computadora; así nomás, sin testigos ni manera alguna de corroborarlo. Si la palabra bastara en estos casos, buena chamba se habrían ahorrado los corporativos gringos y sus filiales con la Ley Sarbabes-Oxley que exige que además de los propios archivos y mensajes electrónicos haya mecanismos automatizados (software) de control que permitan asegurar con un nivel mínimo de duda la autoría y autenticidad de los datos. Claro está que los locutores mexicanos dan como absolutamente confiable la palabra de un ejército que violó las leyes internacionales al ejecutar un bombardeo y una incursión armada en el territorio de otro país sin mediar declaración de guerra ni comunicado alguno.
  2. Un juez ecuatoriano ha realizado una acción que con antelación se sabia gratuita e inútil. Ha ordenado que los sobrevivientes del ataque el ejército colombiano en territorio de Ecuador no abandonen el país y ha solicitado su extradición al gobierno de Nicaragua, donde estas personas están en calidad de asiladas políticas. Si pide la extradición es porque sabe que están fuera del país, ¿entonces para que dicta la orden de que no salgan del país? Por otra parte, era harto previsible que el gobierno de Daniel Ortega, apoyándose en el derecho de asilo, no iba a conceder la extradición. ¿Le sobra tiempo a los jueces ecuatorianos? ¿O acogidos a San Judas Tadeo son defensores de causas pérdidas? Aunque para los mexicanos acostumbrados a que la justicia está alineada con las decisiones del poder ejecutivo, no deja de ser interesante saber de un país en el que los jueces no siguen fielmente las ideas del presidente. En México, cuando el caso de Ernestina Ascencio, hasta a Comisión Nacional de Derechos Humanos tuvo que hacer esfuerzos de irracionalidad para ajustarse al veredicto que sin conocer el expediente había emitido previamente Felipe Calderón.
  3. Hay un detenido en Costa Rica que enfrenta la posibilidad de la cárcel en ese país caribeño que busca afanosamente evitarla, cosa de la que no podemos culparlo pues como decía Piporro: “Dicen que las rejas no matan,/pero más vale que no me metan;/qué tal si después/ya no me sacan”. Como su estancia en ese país es ilegal, está buscando ser deportado por segunda vez a México y para ello ha declarado que él viajó con Lucía Moret a Ecuador como parte de un maligno complot guerrillero que no solo incluye a los mexicanos agredidos y a sus anfitriones de las FARC, sino también a la APPO, cuyo líder tuvo que ser liberado recientemente ante la falta de pruebas que sostuvieran las acusaciones del gobierno en su contra. Nuevamente, las dóciles voces de los locutores lectores de noticias han tomado este dicho como indudable, seguramente por la calidad moral del detenido. Dado que las afirmaciones de este individuo no pueden ser probadas, no servirán de gran cosa pero ya han cumplido su objetivo de desviar la atención y junto con las otras acciones gratuitas e inútiles jurídicamente, han creado una cortina de humo en torno de la acción ilegal del gobierno colombiano que ejecutó acciones de guerra en un territorio extranjero. Acción grave tanto por sus implicaciones legales como por la alevosía con que fue ejecutada.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Bombas y Emos

Hace unas semanas, una bomba estalló en las manos, se dice, de su portador y ejecutor de un atentado terrorista contra un alto mando de la policía capitalina. Después de la usuales elucubraciones de los medios masivos de difusión que incluían al grupo guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR), la información proporcionada por el gobierno local apunta a un atentado del narcotráfico contra un alto mando de la policía capitalina. Ambas hipótesis adolecen de sustento lógico.

El EPR, si bien es un grupo armado que ha utilizado explosivos, regularmente lo ha hecho evitando la muerte de civiles. Más aún, la versión de que la bomba iba a ser colocada en la glorieta del metro Insurgentes aleja más la posibilidad de que esta guerrilla hubiera atentado contra la base a la que pretende convencer: el pueblo de a pié.

La versión oficial acerca de un atentado del narcotráfico contra un director de la policía capitalina también es endeble. ¿De cuando acá los narcotraficantes son tan sofisticados y se complican tanto para matar a un enemigo? Han matado capos y jefes de policía (que muchas veces vienen a ser lo mismo) a plena luz del día, en lugares públicos y con la simplicidad de un comando armado al que curiosamente nadie detecta ni mucho menos detiene. Pero aún, el estacionamiento donde según la versión oficial se iba a depositar la bomba no es donde los altos mandos dejan sus autos; ellos los estacionan dentro del edificio que alberga la Secretaría de Seguridad Pública, no en el camellón de Avenida Chapultepec. Y el poder de la bomba no alcanzó para destruir un coche viejo y dos de modelo reciente; difícilmente iba a destruir el auto de un jefe policíaco, que con mucha probabilidad estaría blindado.

El video que Televisa proyectó antes que las autoridades y que usa para convertirse en juez y demostrar que la chica herida era parte del atentado, muestra a un tipo que no tiene una idea clara de lo que porta. Balancea a bolsa con la bomba como si fuera el bolso de mano de su novia. ¿Es éste el comportamiento de un terrorista profesional?

Algo que también llama la atención es el uso de un explosivo plástico de circulación restringida y que en México solo es manejado por el ejército. La dinamita utilizada por el EPR para volar los ductos de PEMEX el año anterior es de uso común en la industria minera y de la construcción por lo que finalmente se puede conseguir. No es el caso del explosivo utilizado en Avenida Chapultepec. Como mencioné en un blog pasado, creo que no conoceremos la verdad de este hecho.

En otro orden de cosas, al menos aparentemente, el 7 de marzo una pandilla de golpeadores atacaron a un grupo de jóvenes “emos” que se reúnen en el centro de la conservadora ciudad de Querétaro, enclave del partido en el poder, el PAN. El ataque fue precedido de “convocatorias” por Internet dirigidas a otros grupos de jóvenes que gustan de música excluida de los medios comerciales: punks, metaleros, skatos. Y la convocatoria a su vez fue antecedida por una campaña subterránea dentro del ambiente rockanrolero mexicano de denostación de quienes se presentan como emos y que también escuchan música de rock y están marginados de la cultura y del entretenimiento oficial. Una campaña eminentemente fascista que discrimina a los otros por ser diferentes dirigida a un grupo de también discriminados.

Resulta curioso que la consecuencia históricamente lógica de la campaña de discriminación contra los emos, un ataque violento, se diera en un bastión de la derecha mexicana, en la cuna del sinarquismo, en la zona donde el partido en el poder tiene mayor apoyo, en una zona donde los combatientes derechistas del Yunque operan sin mayor problema. Después se convocó a otro ataque en el Ciudad de México que no prosperó pues la policía capitalina intervino, pero ¿por qué primero en un sitio tan derechista? ¿Por qué la policía queretana no actuó como la chilanga si también se supo con antelación del ataque? Por cierto las fotografías y los videos muestran revueltos a jóvenes con las típicas indumentarias punk y metalera, a jóvenes con ropa más común (“de calle”) y hasta adultos bordeando los treinta sin mata metalera ni mohica punketa, sino cabello discretamente corto. En los setentas les llamaríamos “orejas”, infiltrados, provocadores o simplemente policías.

¿Qué ocurrirá ahora con los chavos que caminen por las calles céntricas de Querétaro vestidos como Rob Halford o como Sid Vicious? ¿Serán cordialmente invitados a largarse de ahí como nos corrieron de Aguascalientes en los noventas tras la cancelación del concierto de Black Sabbath? ¿Permitirán las discotecas la entrada a jóvenes emos, skatos, punks y metaleros?

Lo peor del caso es que la ignorancia hizo gala de su presencia en Internet con miles de mensajes apoyando la golpiza; hubo quienes filmaron y subieron videos de la “hazaña” de cien contra veinte a youtube.com. Como siempre, hay un número enorme de “rockanroleros” a quienes mueve más el rencor que le música, almas cuya pulsión principal es Tanatos y no Eros, la destrucción a falta de posibilidades creadoras. Hoy recuerdo a los más gandayas de los punks en los postreros setentas; agresivos y drogos, hoy son en su mayoría policías y delincuentes. Bueno, casi lo mismo.

¿Son inconexos estos dos eventos, el bombazo y la golpiza a los emos? Juzguemos. Mi oficina es cercana al sitio del bombazo. Pasamos la tarde de tan infausto día en un restaurante de la zona entre cervezas y rumores, elaborando conclusiones sin fundamento. La semana siguiente me la pase pagando parquímetros porque la policía nos impedía el paso a nuestro estacionamiento. Por supuesto que es una molestia, pero me resigné cuando recordé lo que uno de mis compañeros de trabajo dijo al salir del restaurante ese Viernes:

- Imagínate. Dicen que iban para la glorieta ¿Cómo sabes si alguien de la gente que te encuentras en el camino trae algo? Ya no vamos a andar a gusto.

Quien haya perpetrado el atentado, cumplió su objetivo: sembrar el miedo, la paranoia. ¿Conviene esto a los narcos o a los guerrilleros? No creo. ¿Conviene a gobierno federal tan dado a consentir a los militares, subiéndoles el sueldo y perdonándoles la violación de algunas mujeres? ¿Conviene al gobierno local que antes invitó como asesor al alcalde derechista de New York, durante cuyo mandato se violentaron los derechos humanos de las minorías?

Y si a eso le sumamos un clima de intolerancia no solo hacía los marginados, sino también entre ellos, solo queda pensar en la configuración de un ambiente propicio para el militarismo, para el fascismo. Ciudadanos paranoicos aceptando sin mayor preocupación retenes y revisiones, intolerancia hacía los heterogéneos, y carne de cañón brindada por los miserables. ¿Le convendrá a Felipe Calderón? Se acerca 2010 y los supertisciosos le tienen miedo a los ciclos.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

LOMBARDO

El cinco de diciembre de este 2007 agonizante asistí a la presentación del libro “Lombardo” escrito por Rosalío Hernández Beltrán, asesor sindical desde los tiempos del Partido Mexicano de los Trabajadores. Tuve el privilegio de leer el libro meses antes de su publicación, pues generoso y abierto, Rosalío tuvo a bien facilitarnos el borrador.

“Lombardo” es el primero de una trilogía de novelas históricas que Rosalío Hernández ha escrito sobre los personajes claves que en el siglo pasado dibujaron una actividad que a él le apasiona: el sindicalismo. Pronto veremos impresas las biografías noveladas del luchador comunista Valentín Campa, y del infausto Fidel Velazquez. Cabe mencionar que el que esto escribe tuvo el privilegio de leer un borrador en el que las tres biografías están entreveradas; es decir, grupos de tres capítulos cercanos en el tiempo, un capítulo para cada biografía. Si he de ser sincero, hubiera preferido ver impreso un librote con este formato, pues nos permitiría ir comparando sus posiciones y acciones ante los mismos eventos históricos. Es impactante (y pido perdón a Rosalío por adelantar contenidos de los otros dos libros de esta trilogía) ver como inician las vidas políticas de cada una de estas figuras del siglo veinte mexicano: Vicente Lombardo Toledano, uno de los llamados “siete sabios”, recibiendo un reconocimiento del presidente de la república; Fidel Velázquez huyendo de la hacienda de la que su padre era administrador, ante el ataque de los zapatistas; y Valentín Campa participando, junto a la turba de marginados, en los hambrientos saqueos que siguieron a la victoria villista en Torreón. Sin embargo, la decisión está tomada y ya se ha publicado la primera biografía; esperemos a que salgan las dos restantes y los invito a que las lean de manera simultánea, capítulo a capítulo.

Durante la presentación del libro, el Dr. Trueba, uno de los panelistas, disertó acerca de la aparente inutilidad de la novela histórica y concluyó que este tipo de género llena esas lagunas a las que no puede llegar el historiador por falta de información documental. Está en lo cierto, aunque no deja de darle un poco de razón a los detractores cuando afirman que la novela histórica es un ejercicio de imaginación y no necesariamente la verdad histórica. De conversaciones con Rosalío, creo que él ve la novela histórica como una herramienta para llevar de manera amena a los lectores hechos y procesos históricos que rara vez se enseñan en las escuelas y cuando son vistos, rara vez lo son con imparcialidad, profundidad y objetividad, y sí con mucho tedio y aburrimiento. La novela histórica sirve a la vez como un medio de difusión de una verdad ocultada por el poder y como una vía agradable para llegar al conocimiento de la historia.

Claro que hay supuestos y escenas en las novelas históricas que nadie puede constatar si ocurrieron del modo en que están siendo narrados; pero eso es un privilegio de la literatura, y mientras no se tergiversen los hechos históricos es válido y valioso. Particularmente valioso cuando la literatura se va a su materia y busca en esos personajes históricos la dimensión humana que la historia oficial y el antagonismo ideológico diluyen con frecuencia y gran eficacia.

Por ejemplo, sea el caso de Fidel Velázquez. Un personaje al que mi inmadurez política me hacía ver en mi adolescencia como una suerte de todo malo, insensible y carente de toda emoción humana. La lectura de su biografía por Rosalío nos lo muestra de carne, hueso y abstracción; bien lejos de ser un santo, pero tampoco el monigote robotizado. Por lo que toca a Lombardo, Rosalío le dedica un nivel de relato en ocasiones visible y las más de las veces encubierto, a sus dudas, arrepentimientos, amores, ilusiones y a su búsqueda de confort y de seguridad tanto en el ámbito cotidiano como en el político. Además de contarnos de manera muy fluida la vida de Lombardo, Rosalío nos lo muestra también como un humano. Nuevamente, ni el santón que vendían sus seguidores, ni el colaboracionista compulsivo que veían sus enemigos. Tan solo un ser humano explicable y, por lo tanto, criticable. Y esa es una de las funciones más importantes de la novela histórica: desnudar a los próceres y a los villanos, para verlos como simples mortales; y como complejos seres humanos. Por supuesto que esto reclama investigación, objetividad y hacer a un lado los cómodos prejuicios ideológicos. Rosalío Hernández Beltrán cumple a cabalidad con esta función en el caso de “Lombardo” y, se los adelanto, también en las siguientes novelas de esta trilogía.

lunes, 19 de noviembre de 2007

EL ADEFESIO DE REY

El reciente altercado entre Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, y Juan Carlos, Rey de España, nos deja una visión, no por remota menos importante, poco alentadora de cómo es que algunos (espero que muy pocos) peninsulares siguen percibiendo a los habitantes de esto que sus antepasados creyeron Las Indias.

Para el anecdotario quedan algunas faltas al protocolo diplomático ejecutadas por un militar al que conocemos por su rijosidad, el de un político que se dice de izquierda pero defiende a los de derecha, y el de una figura gratuita (que no gratis para el erario español). Bueno, en sentido estricto la de Zapatero no es una falta sino una extrapolación falsa y exagerada: cuando Chávez llamó fascista a Aznar, en español plano y sencillo le estaba diciendo fascista precisamente al expresidente español, y no a todo el pueblo español, que por cierto, en más de un cincuenta por ciento, se manifestó en contra de este tipo durante las pasadas elecciones. En cambio, las increpaciones de Chávez sin esperar a que Zapatero acabara su intervención sí son una falta al protocolo diplomático. Por su parte, la intervención de Juan Carlos no solo es también una violación al protocolo; es también una demostración explicita y clara de que ese señor no se ha dado cuenta de que para él (parafraseando ese tango maravilloso) trescientos años no es nada y de que las guerras de independencia no han tenido efecto alguno.

La expresión fue en tono de orden y quizás no sepa este monarca de adorno que él no tiene autoridad alguna sobre ningún mandatario latinoamericano. No importa que tan mal considere él lo que haga o diga un presidente de este lado, él no es nadie para emitir órdenes.

Si de veras Juan Carlos tiene alguna participación política, que fiscal sabemos que sí por lo que les cuesta a los españoles mantener a la corte, es preocupante que varios hechos de racismo estén ocurriendo en su territorio que solo revelan una peligrosa radicalización; sí, fascista. Contextualicemos para ver las cosas de manera sistémica.

Hace unas semanas un video nos mostró a un tipo golpeando de manera brutal a una joven ecuatoriana. Cuando le preguntaron el por qué, respondió lacónicamente que estaba borracho; es más, le preguntó al reportero si acaso él se acordaba de lo que hacía cuando andaba borracho. Como vomitarse o patear un perro en medio de la embriaguez; no merece mayor atención a los ojos de este imbécil el propinar semejante golpiza a una mujer latinoamericana.

En ese mismo contexto, hará unos días que se dictó sentencia contra la revista Jueves que publicó una caricatura representando al príncipe y a su tapatía esposa teniendo sexo, por haber tocado a esa clase suprahumana, semidivina de la realeza española; clase que por cierto le debe su posición no a sus habilidades políticas o guerreras (como en los cuentos de hadas), sino a la voluntad de un golpista, de un dictador que se apropió de España por cuatro décadas y expulsó de ese país a mucha de su intelectualidad. Lo más ofensivo de la caricatura no era la pareja teniendo sexo (porque la realeza también tiene sexo, ¿verdad?) sino el globo asignado al príncipe no tan valiente: “si llegas a quedar preñada, será lo más parecido a trabajar que he hecho”; porque ciertamente, ¡el príncipe nunca ha trabajado!

Antes me había enterado de que el presidente de Euzkera, el país vasco, será enjuiciado por haber conversado con un grupo político que busca la independencia de ese país. Y para rematar el cuadro, hoy leo que un grupo de jóvenes derechistas mataron a un antirracista. Y este escenario lo “gobiernan” un presidente de izquierda que defiende a los derechistas y un rey que cree que puede callar a un presidente latinoamericano.

Por cierto, tiempo es de explicar el título del blog. ¿Es Juan Carlos es un rey de adefesio? Etimológicamente sí:

Adefesio se dice, y así lo define el DRAE, de alguien o de algo ridículo o extravagante, así como de cualquier disparate, despropósito o extravagancia. Sorprendentemente, su origen debe buscarse en la carta de San Pablo a los efesios (habitantes de Éfeso, en el Asia Menor): Epistola ad Aefesios. No se trata, desde luego, de ningún irrespeto u ofensa a este escrito bíblico. A mediados del siglo XVI nació la locución adverbial ad efesios (el grupo ph original se transformó popularmente en f) con el significado, primero, de en balde, inútilmente, y, después, de disparatadamente. Todavía hoy el DRAE lo registra. ¿Explicación? Según la tradición cristiana, la predicación del Apóstol en Éfeso fue extremadamente difícil e infructuosa. Pablo recibió, incluso, un trato hostil. De ahí la idea de inutilidad (hablar ad efesios: predicar en desierto) y, posteriormente, de disparate y extravagancia. De la locución ad efesios provino, al inicio del siglo XVIII, el sustantivo adefesio[1]

¿Qué puedo decir? Que el rey (con minúsculas pues recibió el título de un dictador) Juan Carlos es un rey de adefesio; no solo es inútil, sino que además rompe con la escasa estética de la política internacional.



[1] Fernando Díez Losada; “Asombrosos cambios semánticos”; La tribuna del idioma

martes, 6 de noviembre de 2007

Fox y las neuronas

FOX Y LAS NEURONAS

Hacía el final del sexenio infausto de Vicente Fox llegué a leer en un periódico serio una declaración en la que se afirmaba que algunas personas cercanas al presidente se preguntaban si acaso este pintoresco político hubiera sufrido algún problema neuronal. Fiel a mi idea de jamás subestimar y mucho menos considerar imbécil al enemigo, juzgué disparatada y más bien rencorosa la declaración.

Si bien demostró desde el principio ser un analfabeta funcional, le atribuí una inteligencia emocional alta y la habilidad de estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Pero conforme pasaban los días, Fox se esforzaba por demostrarme lo contrario y hoy ha llegado el extremo de mentir de manera por demás torpe en cuanto a su riqueza súbita e inexplicable (en un contexto legal), de insultar a periodistas extranjeros y hasta de pretender que se le llame presidente comparándose con figuras históricas como Benito Juárez. Ya no suena tan descabellado pensar que su inteligencia está muy, pero muy lejos de lo que esperábamos.

No me cuesta entender que millones de mexicanos hayan sido engañados por los medios de difusión masiva y, en un intento por sacar al PRI del gobierno hayan llevado al poder a un candidato cuyas mejores frases eran simplemente monosílabos. No soy el primero en decir que no ganó el PAN, sino que perdió el PRI. Quizás me hace un poco de ruido que en 2006 trece millones de compatriotas hayan ratificado a este partido en el poder, después del fracaso rotundo de Fox; pero nuevamente, se trató de unas elecciones eminentemente mediáticas y carentes de ideología.

El punto es ¿cómo es posible que los grupos de poder que efectivamente controlan el país hayan permitido a un individuo tan limitado llegar a la posición de presidente de la república? Me cuesta trabajo creer que los grandes empresarios, los políticos poderosos y hasta el gobierno de EE UU hayan elegido al menos afortunado en cuanto a inteligencia de los prospectos. Para poder ofrecer una hipótesis debemos dejar de lado la parte anecdótica y observar las cosas de una perspectiva más sistémica y son varios los hechos que debemos tomar en cuenta.

Primero. Durante el sexenio de un político que aún goza de poder, Carlos Salinas de Gortari, se hizo la modificación constitucional que permitía que un hijo de extranjero pudiera ser presidente de la república. En su momento, los medios desviaron la atención hacía un miembro del PRI que posteriormente fue perdiendo visibilidad política.

Segundo. Manuel Barlett ha afirmado que sí hubo un pacto para entregar el poder al PAN en el año 2000 y que dicho acuerdo fue llevado a cabo en el sexenio de Salinas de Gortari. Salinas provenía de una elección abiertamente fraudulenta y ya era notable el rechazo de la población a su partido político, el PRI. El grupo en el poder sabía que la situación no sería sostenible, no obstante el asesinato de cientos de opositores en ese sexenio. Tanto la derecha negociadora, el PAN, así como los grupos de centro escindidos del PRI y la izquierda moderada, agrupados en torno a Cuauhtémoc Cardenas, estaban en posibilidades de capitalizar el descontento popular y el descrédito del partido en el poder. Salinas tenía que negociar la alternancia con un grupo que asegurara la continuidad del modelo económico y social: el PAN. El acuerdo se selló cuando el candidato de la derecha, Diego Fernández de Ceballos, tiró a la basura su triunfo contundente en el debate televisivo durante las elecciones presidenciales de 1994 y le cedió el lugar al que sería el último candidato vencedor consecutivo del PRI, Ernesto Zedillo.

A Salinas se la ha calificado de maquiavélico y no sé hasta donde esto se válido, pero lo que sí es cierto es que no actúa fuera de una estrategia. La alternancia la pactó de tal forma que el candidato vencedor derechista no fuera un panista de gran inteligencia; así que eligió al menos peligroso, al más manipulable: un empresario poco exitoso que no pudo conservar su puesto en la empresa Coca-Cola, Vicente Fox Quezada.

Una broma recurrente entre grupos de amigos que se reúnen a conversar en una cantina es que frente la pregunta de quién va a pagar la cuenta, se ubica a uno de ellos que esté distraído y proponen: “que pague el más pendejo”. En cuanto se da cuenta la víctima, protesta de manera efusiva: “¿y yo por qué?”. Cualquier coincidencia con el contexto político mexicano no es casualidad, ya es parte de nuestra historia.

martes, 10 de julio de 2007

Universidades, ¿formadoras o informadoras?

LAS UNIVERSIDADES, INSTITUCIONES DE FORMACIÓN O DE INFORMACIÓN PROFESIONAL.

CASO DE LAS CARRERAS DEL ÁREA DE LA TECNOLOGÍA DE INFORMACIÓN

(Ponencia presentada por el autor en el
Encuentro Docente de la Universidad del Valle de México,
Campus Hispano, en abril de 2006)

Introducción.

Hace algunos meses, durante un encuentro con egresados de esta universidad en el área de sistemas e informática, escuché a los muchachos decir que les hubiera gustado que durante su carrera, les hubieran enseñado más herramientas comerciales; que llegando al escenario laboral, ellos y ellas no conocían los productos de moda en el mercado de informática. No es la única escuela que ha recibido esta queja, profesionales de otras instituciones tienen opiniones seimilares. Luego, tal parece que las escuelas deben decidir entre enseñar las bases que les permitan utilizar diversas herramientas, con un costo de aprendizaje fuera de la escuela, o el uso de herramientas comerciales que les faciliten su inserción en el mercado de trabajo, especializándolos en marcas particulares.

Lo que está a discusión es la posibilidad de que las universidades trasladen parte del esfuerzo en la formación de sus profesionales para informarles como manejar las herramientas con mayor incidencia en el mercado laboral. Con la oferta de carreras universitarias de tres años, es posible que de tomar este enfoque, el porcentaje de información vaya consumiendo mucho del correspondiente a formación.

La intención de este trabajo es plantear la problemática que enfrentan las instituciones de educación superior en la educación de profesionales en el área de la tecnología de información, considerándolas proveedoras tanto de un servicio crítico para sus alumnos, como de recursos humanos para el país. Para ello, analizaremos el contexto de la tecnología de información en México, basándonos en los resultados de algunos los pocos estudios que se han realizado sobre este tema.


Antecedentes

México es un país que entró a la era de la información, y continúa en ella sin una estrategia definida para aprovechar la tecnología y obtener beneficios de su potencial en esta área del conocimiento. Hasta la década de los setentas, los requerimientos del mercado laboral en el sistemas fueron cubiertos por profesionales de áreas afines, como ingenieros, matemáticos, actuarios y físicos; incluso, el grueso de la planta laboral estaba formado por técnicos con estudios de bachillerato y preparación técnica orientada a productos de marcas particulares. La carencia de profesionales fue benéfica para la planta laboral, que podían exigir salarios altos, cambiar de trabajo y aún contratarse en dos organizaciones, si sus turnos se los permitían. Sin embargo, también trajo aparejada una falta de disciplina, un atraso en metodologías y un retardo en la profesionalización de esta actividad. No sólo había movilidad sino también retraso tecnológico, ineficiencia y baja calidad, lo que ha acentuado un fenómeno generalizado: la percepción de la tecnología de información como un gasto necesario y no como una inversión.

En parte para mejorar esta situación y para profesionalizar esta actividad, a fines de los setentas, las universidades públicas y privadas empezaron a ofrecer una currícula específica para la tecnología de información. La idea fundamental era que México no se quedara fuera de la tendencia que estaba avasallando en los países desarrollados. Pero cuando se estaban titulando los primeros profesionales de estas nuevas carreras, el modelo económico de México[1] comenzó a mostrar problemas y el futuro ya no parecía tan promisorio para los egresados de tecnología de información; de hecho, el mismo fenómeno se dio para el resto de las carreras profesionales en México.

Providencialmente, esto coincidió con la primera crisis en la industria del software en EE UU, según anota Edgard Yourdon, el padre del diseño estructurado, en su libro “Decline and Fall of the American Programmer”[2]. Las empresas norteamericanas no estaban a gusto con el desarrollo de software en su propio suelo, por lo que se abría la posibilidad de encargar su construcción a empresas establecidas en otros países. A diferencia de otros productos en los que EE UU también había perdido la delantera, el software es un producto con un bajo costo de transporte: una cinta magnética, un disco flexible, un CD-ROM o hasta la Internet primitiva y sin gráficas aran medios muy baratos para llevar el software de un lado a otro. Desde la perspectiva de negocios, era conveniente para los EE UU maquilar el software en otros países. Una oportunidad se abría porque ellos necesitaban un proveedor de software, México tenía una gran reserva de capital humano profesional a causa la crisis económica, la cercanía facilitaba la comunicación y la diferencia cultural era menor que con otros países. Lo único que necesitaba México era una estrategia nacional de tecnología de información, como en su momento lo plantearon algunos académicos y empresarios[3], que impulsara la creación y desarrollo de fábricas de software.

No obstante, si acaso hubo una estrategia para esta industria a finales de los ochentas, inicios de los noventas fue la de “aprovechar la tecnología desarrollada por otros”, como hoy de manera contumaz siguen pregonando algunos locutores de televisión metidos a economistas. De esta manera, México les cedió la oportunidad a países geográficamente más alejados como Israel, Irlanda y la India, que sí la aprovecharon y hoy cuentan con industrias de software muy sólidas. En cambio, nosotros hoy somos consumidores y no exportadores de software.


Contexto

Nuestros profesionales en tecnología de información se han convertido en usuarios y operadores de la tecnología que, a falta de desarrollos propios, tenemos que importar. Y entonces un requisito típico para conseguir empleo es la certificación en tal o cual herramienta específica: Microsoft.Net, SAP, CCNE, y las que se vayan agregando. En general, no contamos con una industria propiamente dicha de tecnología de información; lo que tenemos son las subsidiarias de los propietarios de la tecnología y algunas consultorías que en muy pocos casos rebasan los cincuenta empleados y luchan por proveer servicios y soluciones al mercado nacional, utilizando tecnologías desarrolladas en otros países. Los casos de exportación de tecnología, si bien son meritorios, son contados y su peso económico es insignificante frente al costo de las importaciones en el mismo rubro.

En este contexto, no es raro que México sea magro en investigaciones sobre el mercado laboral de tecnología de información. Para poder darnos una idea de lo que está pasando en nuestro país con la tecnología de información, de tal manera que las universidades cuenten con elementos para tomar decisiones en torno a la queja de los egresados que abre este trabajo, nos referiremos a 4 de estos estudios.

La revista “Software Guru” realizó el año pasado una encuesta sobre los salarios percibidos por los profesionales de la tecnología de información, de la que se desprenden algunas observaciones importantes:

· Los salarios más altos siguen siendo pagados a los profesionales que manejan herramientas tradicionales orientadas al mercado corporativo, como es el caso de Cobol. Le siguen Perl y Java, que tienen muy cerca a ASP, C# y SQL. Lo mismo se puede decir de los manejadores de bases de datos, donde los conocimientos en marcas tradicionales se pagan mejor que las novedades.

· Curiosamente, entre las certificaciones la mejor pagada no se refiere a una herramienta de moda, sino a una metodología: la administración de proyectos, Project Management Ptofessional, del PMI. Le siguen SAP y las relativas a la administración de sistemas y bases de datos para el mercado corporativo.

· Un reflejo de la incapacidad de nuestro país para producir tecnología se refleja en el comparativo de sueldos por función, en el que vemos como la labor de ventas es la más redituable después de dirección, junto con la de consultoría, a su vez apenas rebasada por la gerencial. Los más de los vendedores no ofrecen tecnología nacional sino licencias y cajas de tecnología importada; y en el mejor de los casos, servicios relacionados a estos productos.

· Por lo que toca a las percepciones, la diferencia de salario entre un universitario titulado y un técnico es de cerca del 30%..

Por su parte la Secretaría de Economía encargó a la Universidad Autónoma Metropolitana la realización de estudio del mercado laboral de tecnología de información, particularmente en el área de software. En él, a partir del estatus actual de la industria y de las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana, se construyen dos escenarios para el futuro, uno conservador y otro optimista. En el escenario optimista, México requerirá para 2014, 750,000 profesionales de software, de los que el 65% estará laborando en la industria de software y el resto en las empresas usuarias, lo que indica una tendencia hacía el adelgazamiento de estas áreas dentro de las empresas. Sin embargo, a nivel tecnología de información, se prevé una diferencia negativa entre la demanda y oferta de profesionales en esta área. Y esto considerando que actualmente la cobertura a nivel licenciatura en general es de sólo 18.3% en el país, según datos del Ceneval. En el escenario conservador esta brecha se incrementa notablemente.

Por otra parte, sorprende del estudio de la UAM, que mientras las ofertas de empleo solicitan preparación académica universitaria, las empresas contratan un porcentaje muy alto de técnicos sin licenciatura ni estudios adicionales tan sólo porque tienen las habilidades particulares que ellas necesitan (44.6%) de manera inmediata, lo que nos habla de un problema endémico de la industria nacional: la ausencia casi total de estrategias de tecnología de información. De hecho, el 35% de los empleados de tecnología de información tienen preparación académica de técnico de nivel medio superior, contra 27% de empleados con licenciatura.

Por lo que toca al mercado de tecnología de información, un estudio realizado por la empresa Select para la Secretaría de Economía, y difundido por la Asociación Mexicana de la Industria de la Tecnología de Información, indica que las oportunidades para la oferta de soluciones están más del lado de las pequeñas empresas que de los grandes corporativos, debido básicamente a su falta de cultura informática y a la poca atención que han recibido tanto del gobierno como los proveedores de tecnología de información. El número de empresas pequeñas y medianas en México es apabullante, requieren con urgencia soluciones tecnológicas que las hagan eficientes y competitivas, y son críticas para la economía nacional pues son las principales proveedoras de empleos. En cambio, las cuentas de las grandes empresas son disputadas férreamente por las marcas extranjeras y sus representantes, a la vez que estas empresas, por cuestiones de gobernabilidad informática o por políticas corporativas, prefieren productos con presencia en el segmento corporativo.

Las escuelas han estado respondiendo a esta situación en condiciones muy difíciles. El boom de la educación privada invitó a una cantidad enorme de competidores, algunos de ellos sin los recursos humanos, intelectuales y materiales necesarios. Como fruto de esta competencia, los tiempos de las carreras se han reducido hasta tres años y una visión inmediatista es la que orienta muchos de los cursos.

Como resultado, encontramos que los universitarios egresan con más conocimientos de herramientas particulares que fundamentos teóricos, lo que a primera vista no suena tan mal, pues quiere decir que la búsqueda de empleo les será más fácil. El problema es que nadie puede garantizar que el producto que ellos aprendieron a manejar durante la carrera, siga vigente para cuando estén en el mercado laboral; tal fue el caso de VisualBasic 6.0, impartido en muchas escuelas y que Microsoft desplazó por VisualBasic .Net y Visual C# .Net. Para agravar las cosas, muchas escuelas de baja calidad imparten productos que ya son obsoletos, sea por falta de recursos o de actualización profesional de sus profesores. En todo caso, la mayor parte de las escuelas enseña el uso de las mismas herramientas, las que parecen tener más éxito en el presente; lo que incrementa la oferta de profesionales que manejan el mismo producto. En un contexto de desempleo y subempleo profesional, el incremento de la oferta de profesionales que manejan la misma herramienta sirve para abaratar aún más los salarios.

Por otra parte está la escasa, a veces nula, formación humanística con que egresan los estudiantes, lo que les dificulta enfrentar los diversos esquemas culturales que van a encontrar en su ejercicio profesional, y entender los distintos modelos de negocio de las empresas mexicanas y extranjeras. Salvo algunas excepciones, el manejo del idioma inglés también es un lastre que los obliga a utilizar materiales con años de antigüedad[4] y los aleja de oportunidades de negocios internacionales.


Conclusiones

Paradójicamente, la tecnología de información es una de las ramas con niveles más bajos de desempleo y de su alias estadístico, el subempleo. Una encuesta reciente realizada por la American Chamber of Commerce y publicada por El Financiero, indica que uno entre los pocos puestos que han duplicado sus ingresos reales, están los analista programador, gerente de sistemas, jefe de análisis y programación, y operación de redes.

Además, México sigue siendo teniendo un enorme potencial a los ojos de los clientes norteamericanos de fábricas de software más allá de sus fronteras. La revista CIO, en su número del 15 de julio de 2004 nos coloca como uno de los países donde es confiable encargar este tipo de proyectos (off-shore). Curiosamente el potencial está en el manejo de las nuevas tecnologías, como Java y .Net. La ventaja es el conocimiento de nuestros profesionales en las herramientas más recientes, contrario a la tendencia de las empresas mexicanas de pagar más por habilidades en herramientas menos novedosas. Cabe mencionar que además de la cara y deficiente infraestructura de telecomunicaciones, para esta publicación la desventaja más grande de México es todavía la corrupción gubernamental.

Como podemos observar, las oportunidades internas están muy restringidas por el lento avance de la economía y la conservadora visión tecnológica de las empresas en México, que se refleja en las estructuras de sueldos en el área de informática. Las oportunidades para los egresados están cada vez menos en estas compañías y más en las siguientes áreas:

· La consultoría orientada a las empresas más pequeñas, que son numerosas, están en seria desventaja en lo que toca a la tecnología de información, y requieren de estos servicios para alcanzar niveles de eficiencia que asegure su supervivencia, crecimiento y competitividad. No es gratuito que las grandes empresas de tecnología estén mirando a ellas: Microsoft con sistemas integrales o mini-ERPs, IBM con versiones baratas (Express) de sus productos, y Cisco con la oferta de dispositivos de baja capacidad (Linksys). Pero estas grandes empresas no están interesadas en la parte de servicios para la pequeña empresa, sino solo en la venta de licencias y cajas, lo que deja esta parte como nicho de oportunidad para los egresados. Pero esto implica que además de sus conocimientos técnicos, deben estar listos para enfrentar condiciones muy distintas, necesidades diferentes y para ofrecer soluciones creativas y novedosas, aprovechando toda la gama de productos y tecnologías de información, en un contexto de recursos financieros astringentes.

· El offshoring, o maquila de software en fábricas nacionales bien organizadas, con metodologías auditables. Las certificaciones de más peso para los clientes, no son las de herramientas (aunque siguen siendo indispensables), sino las de metodologías de trabajo: CMMI, PMI, entre otras. A menos que las fábricas de software consigan contratos basados en tiempos y no en proyectos, algo ciertamente improbable, tendrán que contar con la habilidad para manejar varias herramientas de desarrollo de software. Por supuesto que en este contexto, tanto el manejo completo del idioma inglés, como la facilidad de entender diversos esquemas culturales y de negocio son requisitos indispensables para el éxito.

Claro que muchos de los egresados obtendrán puestos que les exijan y a la vez les den la oportunidad de certificarse y tornarse especialistas en los productos líderes del mercado: Microsoft VisualStudio.Net, Cisco, Oracle, SAP, IBM DB2, y algunos no tan sonados. Sin embargo, ni siquiera ellos saben al momento de estar cursando su carrera, cuál será ese producto.


Recomendaciones

Debemos dotar a los estudiantes de la habilidad de manejar diferentes esquemas y modelos; tanto en la parte de herramientas, como en la metodologías específicas de trabajo, como en la de condiciones culturales y de negocio que deberán enfrentar. Las universidades deben formarles la capacidad de manejar cualquier herramienta o metodología que la industria de tecnología de información ofrezca. Esto implica una preponderancia de los fundamentos sobre las herramientas particulares.

El manejo del idioma inglés no debe ser sólo una asignatura aparte de la currícula, clases a las que asisten para acreditar un examen; sino que debe estar integrada en la cotidianeidad de la carrera. Materiales, fuentes, prácticas deben de manejarse cada vez más en inglés; además de acostumbrarlos a su manejo, les damos acceso a conocimientos más recientes.

La parte humanística no debe ser descuidada en aras de la reducción en el tiempo para cursar la carrera. De ahí saldrá su capacidad para enfrentar situaciones culturales y modos de hacer negocio muy diferentes entre sí.

En todo caso y con la finalidad de armarlos con los conocimientos que el mercado laboral exige, las universidades pueden ofrecer cursos de actualización y diplomados. Y en ese caso, no sólo sobre productos sino también sobre certificaciones de metodologías, que son más valoradas por el mercado laboral, como CMMI y PMP.

Frente a la definición humorística de especialista: “aquel que sabe cada vez más, de cada vez menos”; quizás el reto más frecuente en el futuro será: poder manejar cada vez más diferentes ambientes culturales y de negocio con cada vez más herramientas y metodologías.

Por supuesto que esta propuesta está basada en una visión a largo plazo, que busca habilitar a México para convertirse en un país exportador de software, con la capacidad de generar tecnología propia y de satisfacer las necesidades internas para apoyar el desarrollo económico del país.

Muchos de nuestros compañeros pueden considerar válido el preparar a los estudiantes para el futuro inmediato y proveerles la información que le será de utilidad en la obtención de un empleo bien remunerado. Finalmente, al menos en el caso de las instituciones privadas, los estudiantes son clientes que están pagando y en general están buscando la forma de conseguir un ingreso atractivo en el futuro. Los empleadores también agradecerían el poder contar con profesionales que ya no sea necesario capacitar, pues vienen de la escuela con el conocimiento específico que se requiere; podría ser vista como una forma de acercar más la universidad a la industria.

Por mi parte, prefiero pensar que las universidades trabajan más para la sociedad en su conjunto y para el futuro del país, que ahorrándoles a las empresas algunos cursos de capacitación; actualmente, el caso de los estudios adicionales a la licenciatura que realizan los profesionales de tecnología de información, sólo el 0.8% corresponde a capacitación empresarial.

Prefiero a las universidades formadoras que informadoras, más habilitadoras que capacitadoras. Por ahora me conformo con que esta ponencia despierte alguna polémica entre mis compañeros académicos. Ambas soluciones son posibles; espero que encontremos una que convenga a todos: estudiantes, industria y México.


Referencias

  1. Ahumada Rivera, Sergio; “Identificación de Nichos de Actividad Económica con Potencial de Adopción de Tecnologías de Información”; Servicios de Estrategia en Electrónica, S.A. de C.V. / Secretaría de Economía; Septiembre de 2003; disponible en formato PDF:

http://www.software.net.mx/desarrolladores/prosoft/Estudios/nichosMercado.htm

  1. Datz, Todd; “Outsourcing World Tour 2004”; CIO Magazine, Jul 15, 2004; CXO Media, Inc.; URL: http://www.cio.com/archive/071504/guide.html
  2. “Encuesta de Salarios 2005”; Software Guru, Noviembre-Diciembre 2005; Brainworkx, S.A de C.V.
  3. Saldaña, Ivette;”Aumentan cien por ciento salarios de directivos”; El Financiero, Martes 4 de abril de 2006; México; El Financiero, S.A. de C.V.
  4. Servín Magaña Rosalía; “Baja cobertura, realidad en educación superior”; El Financiero, Viernes 28 de abril de 2006 México; El Financiero, S.A. de C.V.

6. Universidad Autónoma Metropolitana; “Estudio para Determinar la Cantidad y Calidad de Recursos Humanos Necesarios para el Desarrollo de la Industria de Software en México”; Secretaría de Economía; Noviembre de 2004; disponible en formato PDF:

http://www.software.net.mx/desarrolladores/prosoft/Estudios/estudio_rh.htm

  1. Yourdon, Edward; “Decline and Fall of the American Programmer”; Yourdon Press Computer / Prentice Hall; 1993


[1] Modelo Económico de Desarrollo Sustentable, iniciado por el Presidente Miguel Alemán Valdez en la década de los cuarentas.

[2] “According to Edward Yourdon, software development may soon move out of the U.S. into software factories in a dozen countries unless U.S. software organizations exploit the key software technologies examined in this new publication.”. Leyenda en la cubierta posterior del libro.

[3] Gerardo Botello, Director General de IBM de México, entre ellos

[4] En tecnología de información, un año de desactualización equivale a una década en otras.

[5] Para darnos una idea, la UNAM había preparado al 3.6 % de los profesionales de TI a esas fechas.