lunes, 14 de enero de 2019

Hacia el Aprovechamiento de Tecnologías de Información para la Democracia Sindical.

ESTUDIO DE CASO: ELECCIONES SINDICALES DE 2018 EN EL HOSPITAL ESPAÑOL.

INTRODUCCIÓN.

Los sindicatos surgen como medios de defensa de los trabajadores frente al poder de la parte patronal, particularmente en el contexto de un país como México, con una profunda desigualdad. Por esta razón, la clase dominante y los gobiernos afines a ella han buscado controlar los sindicatos, imponiendo dirigencias a modo.

Las formas de control sindical han ido desde sindicatos blancos propatronales[1], como es el caso de la mayor parte de los sindicatos asociados a la Confederación de Trabajadores de México; y la simulación mediante la firma contratos de protección entre la parte patronal y un sindicato del que los trabajadores ignoran su existencia, hasta la imposición violenta de dirigentes afines a los patrones y al gobierno. Emblemática de esto último, es la represión con que el gobierno respondió a las dirigentes sindicales que defendieron los derechos de los trabajadores ferrocarrileros el siglo pasado.

El panorama actual de los sindicatos en México no ha mejorado mucho. Si bien la represión se ha vuelto menos frecuente, no ha sido dejada de lado por completo. Siguen existiendo sindicatos blancos y contratos de protección. Peor aún, durante el sexenio pasado se legalizó y normalizó la tercerización aún en los casos en los que se trate de una abierta simulación para evadir obligaciones patronales, cuando la empresa contratante y la que provee el servicio pertenecen al mismo dueño o holding.

En este contexto, el tema de la elección de los dirigentes sigue siendo un tema crucial para los sindicatos mexicanos. Apenas hace unos pocos días, en pleno 2018, se repitió una antigua práctica de control sindical: el dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), de muy mala fama en el contexto laboral del país, se reeligió por enésima ocasión mediante la modalidad de “mano alzada”; es decir, a través de un voto no secreto, en una reunión que está siendo observado por quienes detentan el poder en ese momento, lo que indudablemente puede afectar la decisión del votante. Por ello, es importante buscar la democratización de las elecciones sindicales, aprovechando la tecnología disponible al alcance de estas organizaciones.

El objetivo de este documento es describir el caso de una elección sindical con voto secreto, apoyada precisamente en tecnologías de información. Está dirigido a cualquier persona interesada en el avance de la democracia sindical y o requiere conocimientos avanzados de computación, pero la familiaridad con esas tecnologías puede ayudar en la lectura.

PLANTEAMIENTO.

Lo ideal sería que la elecciones sindicales fueran por voto secreto, confiables y auditables. En este sentido la gente del nuevo gobierno ha expresado la necesidad de legislar para que las elecciones sindicales sean con voto secreto, lo que daría mayor libertad al trabajador para su decisión. A esto valdría la pena agregar un mecanismo de registro de validez contundente, y susceptible auditoría, para los casos de inconformidad que ameriten una revisión de los sufragios. Incluso, dado que los ánimos pueden llevar a situaciones de gran tensión en las elecciones sindicales, este mecanismo debe permitir revisiones ágiles que den certeza a los trabajadores sobre el proceso.

¿Qué se necesita entonces para la realización de una elección sindical auténtica? Primero que nada: reglas claras, acuerdos y condiciones igualitarias para la participación de los candidatos, así como publicidad máxima del proceso. Del lado tecnológico se requiere al menos una base de datos, y una aplicación que permita el registro de los votos y la validación del proceso. A continuación se analiza el caso de una elección sindical con voto secreto, apoyada por tecnología de información.

ESTUDIO DE CASO.

En 2018 se cumplía el periodo del Comité Ejecutivo Seccional del Hospital Español[2] de la Ciudad de México. Este comité seccional pertenece al Sindicato Nacional de Trabajadores de Tintorerías, Lavanderías, Hospitales, Laboratorios Médicos, Mantenimiento y Servicios de Limpieza en General y se conforma por seis trabajadores de la institución.

Este comité seccional proviene de una lucha muy compleja que inició en febrero de 1988, a causa de una revisión contractual opaca. Ante las protestas de los trabajadores, la empresa despidió a cuarenta y un trabajadores, lo que incrementó el descontento y las protestas. Después, la empresa consiguió que una central sindical ajena, la CTC[3], tuviera la titularidad del contrato colectivo, sin el recuento correspondiente. Los trabajadores no cedieron y lograron el apoyo de una central más afín a ellos, la CROC[4], para tener un sindicato que realmente los representara. A pesar de que el recuento no fue por voto secreto, lo que limita la libertad de elección de los trabajadores, la CROC lo ganó. Extrañamente, la autoridad emitió un laudo absurdo, dejando que la empresa tuviera contratos colectivos ce manera simultánea con ambas centrales (Fuentes M., 2008). Esta bizarra situación se mantiene hasta la fecha.

Por estos antecedentes, y con la finalidad de que los trabajadores y los candidatos tuvieran certeza sobre el proceso electoral, el comité seccional afiliado a la CROC, en coordinación con el Comité Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de Tintorerías, Lavanderías, Hospitales, Laboratorios Médicos, Mantenimiento y Servicios de Limpieza en General, diseñó un proceso en dos fases: precampaña y campaña.

DESCRIPCIÓN DEL PROCESO ELECTORAL.

La primera fase de procesos es la precampaña, cuyo objetivo es elegir a los candidatos que participaran en la elección. Con el objetivo de asegurar que el universo de posibles dirigentes se extendiera a toda la base trabajadora y no sólo al círculo cercano al comité seccional, se estableció que podrían ser precandidatos todos los trabajadores sindicalizados con, al menos, cinco años de antigüedad laboral y tres de pertenencia al sindicato. Los precandidatos se registran ante la Comisión Electoral y proceden a recabar firmas de apoyo entre los trabajadores de la sección sindical. Un mismo trabajador pueda apoyar hasta seis precandidatos. Los seis precandidatos que reúnan el mayor número de firmas válidas pasarán a ser candidatos, junto con los seis miembros del comité seccional vigente, y recibirán apoyo de materiales y de tiempo para realizar su campaña electoral. Es decir, se tendrán doce candidatos en total. De ellos, se elegirán a los seis miembros del próximo comité seccional.

Se considera que una firma es válida si es emitida por un trabajador afiliado el sindicato, siempre y cuando éste no apoye a más de seis precandidatos en este proceso. Estos seis precandidatos se sumarán a los seis precandidatos del comité seccional vigente[5].

Una vez que se tienen los candidatos, se inicia la campaña electoral. En ésta los candidatos buscarán obtener el voto de los trabajadores. En la jornada electoral se realizará una elección con voto secreto con dos urnas transparentes. La boleta electoral contendrá los nombres y fotografías de los candidatos. Un trabajador podrá votar hasta por seis candidatos. En otras palabras, tendrá la oportunidad de formar una planilla de seis personas que a ella o a él le parezca adecuada para dirigir el comité seccional; en lugar de que ésta se le presente formada previamente. Esto es de particular importancia, pues si bien hace más complejo el proceso de cómputo, incrementa la pluralidad del comité seccional. Para tener certeza sobre la unicidad de los votos, cada boleta estará foliada. Y para facilitar la identificación de los candidatos por parte de los trabajadores, la boleta se diseñó con las fotografías de cada uno de ellos. Los seis candidatos con mayor número de votos válidos serán los que formarán el comité seccional por los próximos tres años. La Comisión Electoral publicitará los resultados y entregará la constancia a cada uno de los futuros representantes de los trabajadores.



De inicio, este diseño de proceso ya contiene elementos que favorecen la democracia sindical, como la apertura al registro de precandidato, el voto secreto y el impulso a la pluralidad en el comité seccional. Sin embargo, en el contexto sindical se requiere tanta o más certeza que en las elecciones de autoridades públicas. Tradicionalmente ha habido gente de centrales sindicales contrarias, del gobierno o del patrón, que buscan evitar las elecciones sindicales libres y controlar la vida sindical, de tal manera que convenga a sus intereses. En este caso, hablamos de un movimiento sindical que proviene precisamente de un conflicto derivado de la falta de transparencia en 1988 y que incluyó ataques de golpeadores, según narra (Fuentes M., 2008); y que aún tiene que convivir con otro sindicato, asociado a una central diferente, dentro de la misma institución, debido a un absurdo laudo de la autoridad laboral de aquellos años. En virtud de todo esto, este proceso electoral debería garantizar su autenticidad, mínimamente en el sentido que le daba el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF): “una en que la voluntad de los votantes se vea reflejada de manera cierta y positiva en el resultado”, según lo cita (Ackerman, 2012).

Si bien esta certeza o autenticidad se garantizaba en gran parte con el proceso diseñado, se requería una plataforma tecnológica que permitiera apoyarlo de manera efectiva, buscando el cumplimiento de sus reglas. Adicionalmente, debería dejar un registro persistente de la voluntad de los trabajadores, y permitir la revisión ágil y cierta de las firmas, votos y resultados; tanto en el hipotético caso de una inconformidad, como para fines históricos.

SOLUCIÓN TECNOLÓGICA.

Se desarrolló una solución informática alineada al proceso electoral de la sección sindical, que se pudiera utilizar desde la una fase previa de preparación, y que cubrió las fases de precampaña y campaña, hasta dejar una evidencia digital persistente del proceso de acuerdo a los siguientes casos de uso:


La solución informática se desarrolló con base en los siguientes requerimientos generales:

1.   Preparación
a.   Carga del padrón de trabajadores afiliados el sindicato en la base de datos de la solución.

2.   Precampaña
a.   Ingreso de las listas de firmas de apoyo por precandidato
b.   Recuento automático de las firmas de apoyo a precandidatos, aplicando las reglas de validez incluidas en la convocatoria.
c.   Emisión de los resultados de la precampaña

3.   Campaña
a.   Ingreso de boletas electorales. Para facilitar su uso, la pantalla de ingreso de votos debería reflejar en lo posible la boleta electoral.
b.   Recuento de votos, aplicando las reglas de validez incluidas en la convocatoria.
c.   Emisión de los resultados de la campaña

En virtud de lo anterior, la interfaz de usuario del sistema de cómputo desarrollado se compuso de las siguientes pantallas web:

  • Precampaña
    • Registro de Precandidatos.
    • Firmas de Apoyo.
    • Recuento de Firmas.
  • Campaña
    • Ingreso de votos.
    • Recuento de votos.
    • Resultados de Campaña.

Del lado de los requerimientos no funcionales, se determinó que la solución debería:

  1. Contar con una interfaz web, amable al usuario, que refleje la apariencia de los papeles de trabajo del proceso electoral de los usuarios, para facilitar su aceptación y reducir el tiempo de aprendizaje. Así mismo, la interfaz web permitirá un despliegue rápido en casi cualquier computadora.
  2. Permitir su uso simultáneo por varios usuarios, para acelerar el ingreso de los datos.
  3. Utilizar para su repositorio de datos, un sistema de gestión de bases de datos comercial, del que haya disponibilidad de consultores en el mercado, para asegurar la disponibilidad de apoyo técnico en el futuro.
  4. El sistema y su base de datos deberán estar aislados de otras redes, particularmente de Internet, para evitar fugas de información o intromisiones.
  5. Evitar en lo posible el pago de licencias de uso de software, para no incrementar el costo de la solución para el sindicato.

De acuerdo a lo anterior, la arquitectura de la solución se definió en varias capas:

  • Capa de presentación. Cualquier equipo conectado a la red local aislada de la solución con un navegador estándar podría ser utilizada para registrar los datos o consultar los resultados. Un servidor web instalado en el equipo central de esta red privada atiende las peticiones de los navegadores.
  • Capa de procesamiento. El equipo central aloja los diversos módulos de la aplicación, desplegados sobre un servidor de aplicaciones de software libre, capaz de ejecutar aplicaciones del tipo Java Enterprise Edition.
  • Capa de datos. La base de datos relacional de la solución se manejó con una versión de uso gratuito del sistema de gestión de base de datos Oracle Database XE 12c. Las reglas de validación se implementaron como objetos ejecutables de la base de datos: procedimientos almacenados y restricciones.

Si bien, la comisión electoral se involucró en el desarrollo de la solución y tomó capacitación sobre su manejo, se tomó la decisión de que personal ajeno al proceso, se encargara de la operación del sistema; de tal manera que no hubiera espacio para suspicacias o mal manejo del registro de los datos.

 RESULTADOS.

Se desarrolló el sistema y, una vez revisado por la comisión electoral, se desplegó y se usó en los momentos indicados por la convocatoria. El padrón de la sección sindical incluía en ese momento a 1,017 trabajadores. De ellos, se registraron como precandidatos 14 personas. El número de firmas de apoyo válidas fue de 2,560. Con esa información se determinó quienes eran los seis candidatos, se publicitó con la gráfica que arrojó el sistema, y se inició la fase de campaña electoral.



Para facilitar la utilización del sistema en esta fase, la pantalla de Ingreso de Votos, reflejó la apariencia de la boleta electoral en lo posible, según se puede apreciar en la siguiente imagen:


Durante la jornada electoral se registraron 703 boletas válidas. Dado que en la boleta el trabajador podía sufragar por varios candidatos (hasta seis) se tuvieron un total de 2,937 votos- Como resultado final, se emitió un informe gráfico con los votos para cada candidato.  Quizás por la contundencia de la presentación de los resultados, en forma de tabla y de gráfica, aunado a la agilidad con que la comisión electoral los comunicó, no se presentaron inconformidades, ni en la fase de precampaña ni en la jornada electoral.




LECCIONES APRENDIDAS.

Como todo proyecto de aplicación de tecnologías de información, éste dejó una serie de lecciones que deben ser consideradas para elecciones futuras:

Firmas. Dado que las hojas de firmas fueron llenadas de puño y letra por los trabajadores, algunos datos eran casi ilegibles, lo que ralentizó el registro. En ejercicios futuros, se recomienda utilizar tecnología biométrica, o algún código de barras incluido en su credencial de empleado, para la identificación de los trabajadores que apoyan con sus firmas a sus compañeros.
Espacio físico. Se destinó parte de las oficinas sindicales para la instalación de las computadoras y del equipo de trabajo que registraría tanto las firmas de apoyo como los votos. No se previó que durante las actividades de captura de datos, fuera necesario recibir a un número considerable de trabajadores lo que retrasó estos trabajos. En ejercicios subsecuentes, se recomienda utilizar un espacio exclusivo.
Tiempos de comunicación de resultados. Los tiempos definidos en la convocatoria quedaron muy justos y apenas dieron oportunidad de aplicar un ejercicio de calidad de datos a la captura. Para próximos ejercicios, se recomienda ampliar estos tiempos, en tanto lo permita la dinámica política del sindicato.
Equipos de cómputo. Para evitar incurrir en costos adicionales, se utilizaron computadoras prestadas por miembros del sindicato. No hay problema de seguridad de los datos, pues la solución funciona en web y no se almacena información en los equipos de los operadores. Sin embargo, no es posible asegurar el control de los equipos prestados (contraseñas, versiones de sistema operativo y de navegador, etc.). Para futuros ejercicios, se recomienda la renta de equipos con los prerrequisitos técnicos suficientes y con disponibilidad de contraseñas, etc.

CONCLUSIONES.

Se demostró que es posible llevar a cabo un ejercicio de elección sindical con voto secreto. El uso de un sistema computarizado permitió incrementar la certeza del proceso; y contar con un registro digital para eventuales revisiones o incluso para la historia sindical. Le tecnología utilizada está disponible ampliamente en México. Incluso se cuenta con una gran cantidad de ingenieros calificados con el conocimiento necesario para implementar un sistema de este tipo. Acaso, sí es recomendable que quien modele el proceso[6] entienda la problemática sindical, como es recomendable en todas las áreas de la actividad humana que van adoptando tecnologías de información.

Adicionalmente, si bien la información de los votos es anónima, las firmas tienen referencias al trabajador, área, turno, antigüedad, etc. Estos datos pueden servir para análisis ulteriores de la participación de los trabajadores en la vida sindical, dando elementos para focalizar estrategias que permitan incrementar la participación sindical.

SIGUIENTES PASOS.

El ejercicio ejecutado da pie a continuar por este camino, aprovechando las tecnologías de información en beneficio de la democracia sindical. Entre las posibilidades tecnológicas que podrían revisarse están:

Uso de identificación biométrica, o de códigos de barras, para el registro de firmas de apoyo.
Uso de tecnología de digitalización para el ingreso de los sufragios (digitalizadores, software, etc.).
Aplicación de una tecnología similar a la que utilizan las monedas cifradas (blockchain), para escenarios de voto directo con grandes números de trabajadores, distribuidos en muchas regiones, para incrementar la certeza del proceso y la validez de los votos.
Uso de software de manejo de contenido empresarial[7] para el resguardo y consulta segura de votos y firmas.
Uso de un portal, accesible desde una computadora o desde un dispositivo móvil, para la publicación de los resultados.
Explotación, con tecnologías de inteligencia de negocios y de análisis de datos[8], de lo información almacenada en la base de datos de la solución. para obtener visibilidad sobre aspectos agregados de la dinámica sindical, cuidando siempre de la privacidad de los datos personales y de aquellos que resulten confidenciales en el entorno sindical.

Trabajos citados.


  • Ackerman, J. M. (2012). Autenticidad y nulidad. Por un derecho electoral al servicio de la democracia. Ciudad de México: UNAM. Instituto de Investigaciones Jurídicas.
  • Fuentes M., M. (06 de mayo de 2008). Sanatorio Español, la razón de la mayoría. (C. e. AC, Ed.) Recuperado el 2 de enero de 2019, de cimacnoticias: https://www.cimacnoticias.com.mx/node/50846

Notas.

[1] “Blancos”, según la jerga sindical mexicana.

[2] Formalmente, Sociedad de Beneficencia Española de México, I.A.P.

[3] Central de Trabajadores y Campesinos.

[4] Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos.

[5] Cabe mencionar que en este caso en particular, uno de los miembros del comité vigente decidió no participar, por lo que la contienda fue sólo entre once candidatos.

[6] Un modelador de procesos de negocio (BPM, por las siglas de Business Process Modeler)

[7] ECM (por las siglas de Enterprise Content Management)

[8] También conocida como ciencia de datos (data science).

lunes, 19 de noviembre de 2018

EL OLVIDO


Saber bien qué es lo que no recuerdas, ¿es eso el olvido, no? Porque lo otro es simplemente desmemoria, una deficiencia del cerebro que va dejando en la penumbra del conocimiento un sinfín de cosas, de manera aleatoria y sin consciencia alguna de lo que se está yendo. En cambio, el olvido debería ser voluntario, consciente y selectivo.

Así fue como te olvidé. Con la claridad de saber quién eras tú y tu sonrisa, cómo era tu voz y los pliegues de tu cuerpo; así te fui haciendo a un lado de mi memoria. Y estaba resultando un éxito. Ya no recordaba tus ojos claros, ni tu frenesí amoroso; ni el olor de tu cuello en la mañana, ni la somera concreción de las palabras que viajaban con tu voz.

Hasta que volviste hoy, a través de electrones y vibraciones electromagnéticas. Creo que olvidé apagar esas redes sociales que eventualmente podían conectarme contigo.


miércoles, 27 de junio de 2018

Ciudades Inteligentes y Orientación Social de la Política Local


Antecedentes.

En un foro reciente, que reunía a interesados en analítica de datos, acudió la fundadora del Laboratorio para la Ciudad de México. Entre otras innovaciones presentó una estrategia de aprovechamiento de los datos, que iba desde una inventario de fuentes datos y una iniciativa de datos abiertos, hasta  algunas aplicaciones móviles interesantes que explotaban y producían datos de utilidad (Gómez-Mont, 2018). Interesado por esos avances, le pregunté cuándo creía ella que la Ciudad de México se transformaría en una ciudad inteligente. Su respuesta me sorprendió en un principio, quizás porque estábamos en un ambiente en el que los datos eran las estrellas de la tarde. Y es que respondió que estaba en desacuerdo con esa tendencia, por el enfoque empresarial y de rentabilidad que este concepto tenía, en detrimento de las cuestiones sociales.

Problemática

Pareciera un contrasentido que, con la complejidad de la Ciudad de México y la cantidad y dimensión de los problemas que se tienen, haya una resistencia al uso de los datos para hacerla más funcional y amable, con un uso más eficiente del tiempo y de los recursos. Sin embargo, una investigación bibliográfica arrojó resultados poco halagüeños sobre la aplicación del concepto de ciudades inteligentes. Por ejemplo, en una revista de la Universidad de las Naciones Unidas, (Sengupta, y otros, 2017) señalan que el potencial de las ciudades inteligentes para hacer contribuciones significativas a la agenda de sostenibilidad urbana no se ha materializado. Como una de las limitantes de estas iniciativas, destacan el hecho de que la mayoría de ellas están basadas en un modelo empresarial y de que están orientadas a las eficiencias de costo. Por su parte, (G. Hollands, 2015) enumera algunas iniciativas y describe la participación definitoria de grandes corporaciones de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) y de desarrollo inmobiliario. Es el caso de Nueva Songdo, Corea del Sur, con la participación de Cisco.

Del análisis de estos trabajos se desprende que:
1.       El liderazgo de estos programas y de los proyectos asociados ha sido dejado a empresas privadas que, como sería de esperarse, priorizan la rentabilidad y la venta de sus productos y servicios.
2.       El enfoque, y por ende las metas y objetivos, están en función de la eficiencia de costo, sin considerar el beneficio social. Esto va muy en concordancia con el punto anterior, en el contexto del neoliberalismo, y de una preponderancia de métricas macroeconómicas, sin reparar en las variables sociales, ni cuantitativas ni cualitativas.
3.       La tecnología ha sido transformada un fin en si mismo, en lugar de ser una herramienta para fines específicos de la ciudad (Branchi, Matías, & Fernandez, 2103).

La primera pregunta que bien en mente es si el problema proviene del concepto mismo de ciudades inteligentes o de su aplicación. Vale entonces investigar qué son las ciudades inteligentes. Por una parte, (Celino & Kotoulas, 2013) las definen como aquellas ciudades que pueden “procesar efectivamente información incorporada a redes informáticas para mejorar los resultados de cualquier aspecto de la operación de la ciudad”. Esa información debe hacerse visible como va surgiendo, tanto al gobierno, como a las empresas y los ciudadanos. De acuerdo a estos autores, la finalidad es optimar la administración de la energía, el agua, el tránsito, la seguridad pública y la atención de emergencias. No mencionan que entre los objetivos estén los asuntos de la desigualdad social, la marginación, o bien otros pendientes sociales de las ciudades con sus habitantes.   

Si bien, de la revisión  de la literatura se desprende que la resistencia de la ponente, y de otras personas, a la aplicación del concepto de ciudades inteligentes tiene fundamentos documentados, tampoco puede ser conveniente continuar con el diseño e implementación de políticas públicas, y de otros aspectos de la administración de las ciudades, de la manera en que se ha hecho hasta ahora, al menos en México. A saber:
·         Con preminencia de la cuestión política sobre la eficacia de las acciones, la eficiencia en el uso de los recursos y, con frecuencia, sobre el beneficio social;
·         Priorizando los problemas de acuerdo al poder de los diferentes actores políticos, por su posicionamiento, por su pertenencia a un grupo o por su capacidad de movilización,
·         Y en todo caso tomando las decisiones con información incompleta, sin análisis predictivo ni ejercicios de simulación previos.

Pareciera que hay una oposición entre el concepto de ciudades inteligentes y la misión de mejorar la calidad de vida en las ciudades, de atender las cuestiones sociales y de proporcionar bienestar a la población que se plantean algunos gobiernos, particularmente los de centro y los de izquierda. Sin embargo, desde la perspectiva tecnológica, un modelo en el que se tomen decisiones basadas en datos, en el que realice un ejercicio eficaz del presupuesto y un aprovechamiento eficiente de los recursos, no excluye necesariamente la atención de las cuestiones sociales y de los ciudadanos en tanto seres humanos.

Planteamiento de solución

La siguiente pregunta que surge es si es posible aprovechar las tecnologías de información, particularmente la analítica o ciencia de datos, para mejorar el funcionamiento de las ciudades, atendiendo tanto el aspecto social como el uso eficiente y sostenible de los recursos. A propósito se ha excluido el concepto de balance entre lo social y la eficiencia, pues es materia de otras disciplinas y, si se asumiera una definición de dicho balance, se limitaría la posible aplicabilidad de este trabajo.
La propuesta es atender las situaciones halladas en la bibliografía. Por lo que toca al liderazgo de estos programas y a riesgo de limitar la aplicabilidad a gobiernos de centro o de izquierda, es importante evitar que sean empresas o grupos de poder los que lideren este tipo de programas. Tanto las empresas como los grupos de poder tienen intereses particulares, económicos y políticos, que pueden sesgar la orientación del programa. No es éste el lugar para condenar o aplaudir que estas entidades se guíen por criterios ajenos a lo social, pero sí debe reconocerse como un hecho de la realidad que tanto unas como los otros se crearon con sus propias finalidades específicas, y que pueden contraponerse en varios momentos. Está fuera de toda objetividad esperar que, asumiendo el liderazgo de estos programas, pongan en último lugar sus propios intereses. En consecuencia, el liderazgo de estos programas debe ser asumido por entidades estatales que sean responsables de los resultados, con una instancia de supervisión ciudadana continua. Esto permitiría el aprovechamiento de tecnologías de ciudades inteligentes, sin condicionar la orientación del programa, y sin asociar el funcionamiento de la ciudad a las metas de negocio de una empresa.
No debe olvidarse tampoco que los datos tienen un valor como activo de la ciudad, que pueden utilizarse con otros fines, y que pueden contener información confidencial e incluso de seguridad pública. Por ende, no pueden estar en manos de particulares a través de contratos de provisión de servicios o tercerización (outsourcing), pues se diluye la responsabilidad de un bien de alto valor. Si bien, los gobiernos pueden aprovechar el expertise de proveedores de tecnologías de información, en el caso de los datos, un bien valioso y estratégico, deben de contenerlos en esa categoría, la de proveedores de tecnología, y no de operadores de ella, que puedan manejar y disponer de datos y metadatos de la ciudad. Acaso en otras áreas sea posible contratar los servicios de proveedores, pero no sobre los datos y metadatos. Equivaldría a que un banco tercerizara el manejo de los billetes en sus bóvedas. Lo recomendable es que el gobierno local debe contar con personal que pueda operar la infraestructura de este programa.

Más  aún, los datos generados por los ciudadanos y útiles para el mejor funcionamiento de las ciudades deben considerarse un bien público y deben tratarse como tal. No pueden ser apropiados ni manejados por particulares; mucho menos ser explotados por empresas. Y esto no sólo es aplicable para los llamados datos personales, sino también para todos los datos generados por los sistemas de la ciudad o recabados como parte de los procesos de la administración pública. Si algo nos ha enseñado la ciencia de datos es que algunos de ellos, aparentemente circunstanciales, poseen un alto valor cuando son procesados de manera masiva. Por ejemplo, los datos extraídos de sensores de temperatura, de tránsito o de las cámaras de vigilancia, son de gran valor para mejorar la vida en la ciudad, pero también para la mercadotecnia de las empresas.

Por lo que toca a la preeminencia de las métricas macroeconómicas y las orientadas a la eficiencia sobre las cuestiones sociales de la ciudad, alguien con formación tecnócrata y neoliberal puede argumentar que las primeras se pueden medir y las segundas no. Con base en el adagio de que “sólo se puede controlar lo que se puede medir”, se prefiere trabajar con lo primero. Para reforzar este argumento, queda la experiencia de programas sociales con enfoque clientelar, que preservan la pobreza y que sólo sirvieron para enriquecer a funcionarios y empresarios corruptos.  No obstante, una revisión de la bibliografía sobre estudios cuantitativos en las ciencias sociales arroja una cantidad apreciable de indicadores y métodos para medir cuestiones sociales que pueden utilizarse, mutatis mutandis, en casos particulares. Más aún, existen métodos de mediciones cualitativas que pueden provecharse para medir el avance en cuestiones sociales. Estos saberes pueden aprovecharse para ampliar la medición del desempeño de un programa de ciudades inteligentes. Nuevamente, la participación de actores sociales desde espacios ajenos a las empresas y a sus cuotas de venta de sus productos. Dada la dificultad que las métricas pueden involucrar, es indispensable la participación de la academia, de asociaciones profesionales y de expertos en los temas a medir.

Posible Aplicación.

Si bien lo ideal es aplicar el concepto de ciudades inteligentes, con un enfoque combinado de cuestiones sociales y eficiencia en el uso de los recursos, a la Ciudad de México, debemos reconocer que su complejidad y dimensiones podrían complicar mucho el programa. Por lo que toca a sus alcaldías, no cuentan con la suficiente autonomía y recursos para ello.

Aplicarlo en un municipio pequeño podría enfrentar problemas presupuestales y, esperanzadoramente, quizás no sea ten necesario. Es posible que muchos municipios pequeños no tengan la complejidad y dimensión de problemas que amerite el uso de tecnologías que también pueden salir de su presupuesto. Es probable que por sus dimensiones y cohesión social, algunos municipios pequeños puedan bastarse con otras herramientas, como esquemas de usos y costumbres, autoridades comunitarias y respeto por la naturaleza.

En cambio, un municipio mediano, tiene una complejidad y problemas de tales dimensiones que reclaman la aplicación de tecnologías avanzadas. En este sentido y ante la alta probabilidad de que haya un cambio de gobierno en la periferia de la Ciudad de México, se propone implementar esta visión de ciudades inteligentes sin menoscabo de las cuestiones sociales en Ecatepec de Morelos. Muy probablemente, este ayuntamiento será presidido por Morena, un partido que enarbola banderas sociales. Por otra parte, el municipio se encuentra en quiebra económica y de seguridad, por lo que es urgente aprovechar las tecnologías de información para aplicar los recursos en resolución de problemas, en particular las de ciudades inteligentes para un eficiente aprovechamiento de los recursos en la resolución o mitigación de los problemas del municipio. Entre los argumentos de la propuesta están:
  • El municipio cuenta con dimensiones y complejidad tales que la aplicación de tecnologías de información asociadas al concepto de ciudades inteligentes.
  • El presupuesto del ayuntamiento puede cubrir la implementación, en diferentes plazos, de un programa de ciudades inteligentes.
  • Es altamente probable que el municipio sea gobernado los próximos tres años por un partido de izquierda que debería priorizar el desarrollo social, sin descuidar una administración pública eficiente y eficaz.
  • También es posible que algunos municipios aledaños, así como la misma Ciudad de México y algunas de sus alcaldías cercanas sean gobernadas también por la izquierda los próximos tres años, lo que permitiría la aplicación de una visión metropolitana a los problemas que, por su interrelación, comparten todos ellos.

El plan de gobierno del candidato de izquierda con mayores probabilidades de triunfo en las elecciones de 2018 de Ecatepec, debería incluir la implementación de un programa de ciudad inteligente, con las condiciones enumeradas líneas arriba. Se tienen grandes problemas en el municipio, ocasionados por el crecimiento caótico, por una serie de administraciones indolentes e incapaces, y por recursos limitados. Es imperativo acudir a tecnologías y técnicas que nos permitan solucionar o mitigar estos problemas de manera eficaz y eficiente, teniendo como prioridad el bienestar de la población, su calidad de vida y el desarrollo social. 

Conclusiones

Si bien puede sonar ingenuo decir que la tecnología es imparcial, pues es desarrollada por y propiedad de grandes empresas trasnacionales, no quiere decir que no podamos aplicarla en beneficio de la población de la ciudad.  El concepto de ciudades inteligentes puede traer grandes beneficios a los municipios mexicanos.

Ecatepec de Morelos representa una oportunidad de aplicación de estas tecnologías en bien de la población. No debería desperdiciarse la ocasión, particularmente cuando en 2018 está la oportunidad de un cambio de gobierno.

Trabajos Citados

Branchi, P., Matías, I., & Fernandez, C. (2103). Ciudad y Tecnología: al Servicio de las Personas. Greencities & Sostenibilidad: Inteligencia Aplicada a la sotenibilidad urbana.
Celino, I., & Kotoulas, S. (2013). Smart Cities. IEEE Internet Computing, 8-11.
G. Hollands, R. (2015). Critical interventions into the corporate smart city. (C. P. Society, Ed.) Cambridge Journal of Regions, Economy and Society(8), 61-77.
Gómez-Mont, G. (6 de Febrero de 2018). Laboratorio para la Ciudad. (C. I. Group, Ed.) Recuperado el 12 de Febrero de 2018, de Chief Data & Analytics Officer Mexico 2018: https://www.slideshare.net/Chief_Data_Officer_Forum/chief-data-analytics-officer-mexico-2018-gabriella-gomez
Sengupta, U., Doll, C. N., Gasparatos, A., Iossifova, D., Angeloudis, P., da Silva Baptista, M., . . . Oren, N. (2017). Sustainable Smart Cities: Applying Complexity Science to Achieve Urban Sustainability. (U. N. University, Ed.) PolicyBrief(12), 1-4.



viernes, 18 de agosto de 2017

Elecciones y Tecnologías de Información en México.


Un factor presente y que no puede obviarse en las elecciones recientes mexicanas, es el de la utilización de herramientas informáticas; tanto por parte de las autoridades electorales, como de los partidos y de los mismos ciudadanos. Sin embargo, es la clase política dominante la que ha obtenido mayores beneficios del uso de la tecnología de información en los procesos electorales.

La participación de la tecnología de información (TI) en las elecciones mexicanas inicia, de manera relevante, en los comicios presidenciales de 1988. Para ese proceso electoral, la Comisión Federal Electoral, un órgano del estado encargado de ejecutar el proceso electoral (juez y parte), utilizó una computadora marca Unisys, serie A, diseñada para no fallar. A diferencia del mercado actual de computadoras personales, en el que estamos acostumbrados a que con frecuencia se pasmen y debamos reiniciarlas, el equipo adquirido por el gobierno mexicano era un mainframe, diseñado para no suspender su funcionamiento, aún en condiciones de estrés. Componentes redundantes, recursos reservados y otras técnicas permitían a estos equipos de cómputo llevar la operación de grandes empresas, como bancos y trasnacionales, sin fallas frecuentes o graves.

Extrañamente, cuando los resultados de las casillas que se iban incorporando al total mostraban una tendencia favorable al candidato opositor, Cuauhtémoc Cárdenas, el sistema se “cayó”. El entonces secretario de gobernación, hoy senador del PT, salió a declarar ante los medios la falla de un sistema de cómputo fabricado especialmente para no fallar, como si se tratara de una pequeña computadora personal de aquellos años. No sabemos de un dictamen pericial que explique qué falló exactamente en el sistema de cómputo. Pero, para cuando el sistema se “recuperó”, la tendencia cambió a favor del candidato oficial, con un inusual patrón de comportamiento, que se ejemplifica en la siguiente gráfica:



El anterior patrón de comportamiento de llegada de los resultados de las casillas al sistema, en función del tiempo, se ha repetido, con nombres y números distintos, en diferentes elecciones; al menos en las presidenciales de 2006 y en las de gobernador del Estado de México en 2017. Además del patrón común, estos tres procesos electorales comparten otras dos características:

  •          El uso de tecnología para acopiar y procesar los datos enviados por las casillas, y
  •         Un lapso en el que el sistema deja de actualizar los resultados totales.


En las elecciones presidenciales de 2006, además del patrón mostrado, se dio tal cantidad de errores de procesamiento de datos, que acumularon un margen de error superior a la diferencia entre el candidato oficial y el de la oposición (Mochan, 2006).

Las elecciones de 2006 también inauguran el uso de tecnologías de información para apoyar técnicas de mercadotecnia emocional, con la finalidad para mitigar la posibilidad del triunfo del candidato opositor, Andrés Manuel López Obrador, desde años antes del inicio de la campaña. La clase política dominante (PAN, PRI y grupos empresariales) optó por la táctica de sembrar miedo entre la población, anunciando el advenimiento de grandes calamidades en caso de una eventual victoria del PRD. Esta técnica de mercadotecnia emocional del miedo ya se había utilizado en las elecciones presidenciales de 1994 contra Cuauhtémoc Cárdenas, cuando en televisión se anunciaban violencia y devaluación si él ganaba las elecciones; con tal efectividad que Ernesto Zedillo obtuvo diecisiete millones de votos. La novedad es que, en 2006, además de los medios tradicionales, la frase “es un peligro para México”, se difundió también profusamente a través de medios digitales, como cadenas de correos electrónicos masivos (spam), sitios web y las incipientes redes sociales.

Para 2012, el desarrollo de los medios digitales permitió que grupos de ciudadanos, como #yosoy132, usaran las redes sociales para externar sus opiniones y participar en el proceso electoral de manera más activa. Para contrarrestar esto, la clase política dominante contrató ejércitos de bots orgánicos (seres humanos que, como robots, publican y replican mensajes en las redes sociales cd manera masiva) para que opacaran en las tendencias de las redes sociales, las muestras de inconformidad y las opiniones contrarias al régimen.

En las elecciones federales de 2015 hubo un retroceso, no sólo político, sino también tecnológico. El Partido Verde utilizó una tecnología muy vieja (mensajes de texto SMS) para hacerle propaganda, en periodo de veda electoral, a la alianza que llevaba con el PRI. Si bien estos mensajes son relativamente fáciles de rastrear, pues provienen de un número telefónico asociado a una persona, y de un equipo telefónico que continuamente está indicando al proveedor del servicio su ubicación física (en qué celda de la red se encuentra), no sabemos de sanciones por la comisión de este delito electoral.

Más recientemente, la TI les ha permitido utilizar bots inorgánicos (programas de software para replicar masivamente mensajes en las redes sociales) que opacan las tendencias adversas el gobierno y sus aliados, y que permiten ejecutar ataques coordinados contra la imagen pública y la presencia digital de los opositores. Incluso, permiten suplantar identidades y generar falsos debates entre los grupos opositores. Un ejemplo: hace unos meses hubo un supuesto enfrentamiento con bots inorgánicos en las redes sociales entre Morena y Ahora. Cabe mencionar que este tipo de acciones no son baratas; se requiere de recursos económicos que difícilmente tienen a su alcance estas organizaciones.

De cualquier modo, el partido oficial y sus aliados siguen valiéndose de la tecnología de información para reducir a sus opositores. Las elecciones de 2017 no estuvieron exentas de ataques a la imagen de los candidatos opositores a través de Internet y, en especial, de las redes sociales. Al final de la jornada electoral, nuevamente el sistema dejo de enviar resultados cuando se mostraba una tendencia favorable a la candidata de oposición, Delfina Gómez. Cuando el sistema “regresó”, la tendencia cambió a favor del candidato oficial, del PRI. De hecho, el comportamiento del sistema fue tan poco confiable, que llegó a mostrar una participación ciudadana varias veces arriba del cien por ciento.

El autor percibe una correlación cualitativa entre el uso de tecnologías de información más avanzadas y la refinación de las técnicas de fraude electoral, así como su extensión en tiempo (antes y después de la jornada electoral). Valdría la pena profundizar para determinar en qué medida las tecnologías de información cada vez más avanzadas (y más caras) facilitan la ejecución del fraude electoral y disminuyen la autenticidad de las elecciones. Esto contra el supuesto optimista de que las nuevas tecnologías de información (en particular las redes sociales y el acceso a Internet) apoyan la democratización mexicana.

Otro paso de investigación ulterior, sugerido por el autor, tiene que ver con tecnologías emergentes que podrían facilitar esta correlación; o bien, inhibirla. De particular importancia son aquellas tecnologías que facilitan el anonimato, como el caso de la llamada dark web; las que permiten “esclavizar” computadoras ajenas en varias regiones del mundo para orquestar ataques y difusión masiva de mensajes; así como el procesamiento masivo (big data) la enorme cantidad de información que los ciudadanos ponen a disposición de los proveedores de servicios de redes sociales.

Trabajos citados

Mochan, W. L. (Octubre - Diciembre de 2006). Incertidumbre y Errores en las Elecciones de 2006. (C. C. Trueba, Ed.) Ciencias, 38-49.